Vanoli encabezó una cumbre de organismos de control sobre las operaciones cambiarias

El presidente del Banco Central se reunió con Ricardo Echegaray, de la AFIP, la procuradora Gils Carbó y José Sbatella, de la UIF. Anunciaron que intensificarán los controles a las operaciones de dólar que se realizan por fuera del mercado oficial

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El presidente del Banco Central sigue más preocupado por exterminar el mercado del dólar contado con liqui, que es el que surge de comparar los precios de los activos financieros y bursátiles que cotizan simultáneamente en pesos y dólares, que por preservar el valor de la moneda nacional y asegurar la competitividad cambiaria de las empresas radicadas en el país.

En el encuentro, que el BCRA anunció en un comunicado como la “continuidad de una reunión realizada la semana última”, se acordó “sostener y profundizar las políticas y los procedimientos de control y supervisión del sistema para garantizar el cumplimiento de las normativas cambiarias, financiera y antilavado”.

De allí que en la reunión que presidió Vanoli en el área de la presidencia de la autoridad monetaria, estuvieran presentes el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray; la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, y el titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), José Sbatella.

También participaron el superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias (Sefyc) del BCRA, Germán Feldman; su segundo, Pedro Biscay; el presidente de la Comisión Nacional de Valores, Cristian Girard y el superintendente de Seguros, Juan Bontempo.

Claramente, si la estrategia es combatir los mercados negros de dinero, cambiario, también habría que hacerlo en simultáneo con la economía real, es decir, el sector productivo y comercial, y por tanto el empleo, y nadie debería estar en desacuerdo. Pero primariamente sería deseable que el equipo de notables se ocupara también de analizar las causas que durante más de sesenta años han alimentado los mercados negros en la Argentina, y no quedarse en el último eslabón de la cadena, en búsqueda de logros de escaso vuelo.

El capricho por sostener un tipo de cambio oficial fijo en torno a 8,50 pesos por dólar en el canal mayorista y 8,57 en el minorista, no oculta una severa depreciación del peso no sólo porque la inflación a ritmo de más de dos por ciento mensual le resta capacidad de compra, sino porque el tipo de cambio de cobertura que surge de la relación entre la cantidad de dinero primario y las reservas en divisas volvió a aproximarse a los 15 pesos (14,79 pesos al martes 11 de noviembre) y con ello da una real dimensión de la pérdida de valor del peso: más de cuatro por ciento desde que asumió Alejandro Vanoli el control del Banco Central.

 

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