Un colectivo que se dirigía de Azul a Mar del Plata debió ingresar a la ciudad (siempre hace escala en El Cruce) para llevar a una pasajera al Hospital.

El colectivo terminó en el Hospital Municipal (Foto: 0223).

(0223 – Mar del Plata) Qué hacía un colectivo de El Rápido en la puerta del Hospital se preguntó más de uno que pasó por el lugar en horas de la noche de la Navidad. Las irregularidades en los servicios de media y larga distancia que ofrece la empresa por todo el sudeste bonaerense tienen registros desde hace largo tiempo, con reclamos incluso de la propia UTA. Y las historias negativas en torno a una lista ya innumerable de problemas en los viajes que han tenido diferentes pasajeros volvió a sumar en la última Navidad una nueva anécdota triste.

Martín Rozados fue una de las personas que se trasladó en un ómnibus de la cuestionada compañía desde Azul hasta Mar del Plata el pasado lunes 25 de diciembre. Junto a su compañera y su hijo de 2 años, subieron a una unidad de refuerzo, ya que no había más pasajes disponibles, y que tenía en agenda partir sobre las 16,50.

“El micro venía con pasajeros de Olavarría y el aire acondicionado funcionaba en niveles muy bajos. Antes de llegar a Tandil, se rompe una manguera de agua en el motor. Nos quedamos en la banquina esperando al mecánico de la compañía, que llegó a los 20 minutos. Como no pudo resolver el problema, la empresa nos anunció que iba a enviar otro micro, que habrá llegado aproximadamente a los 30 minutos”, detalló Martín en diálogo con el portal digital 0223 de Mar del Plata.

El problema se intensificó ya que en la nueva unidad provista por El Rápido “directamente el aire acondicionado no funcionaba” según contó el joven afectado. “El chofer nos dijo que iba entonces a entrar a la terminal de Tandil a arreglarlo, donde estuvieron cerca de una hora para cambiar una correa”, sumó Rozados.

“Ahí ya comenzamos a agruparnos con los pasajeros y les avisamos que si el aire no funcionaba no salíamos de nuevo a la ruta, estábamos pasados de calor y muy molestos”, describió Martín.

Por si fuera poco, una vez que se subieron al micro, comenzaron nuevamente a circular y comprobaron que el aire acondicionado “prácticamente no enfriaba nada”. Al llegar al peaje dispuesto en la ruta 226, el servicio dejó directamente de funcionar. “El chofer ahí nos dijo que la empresa había decidido mandar el primer micro que se había roto horas antes”, sumó el joven. La indignación ya era mayúscula.

Mientras esperaban en la ruta por la nueva unidad, la puerta del micro se cerró repentinamente y dejó apretada a una pasajera, en instantes que le pusieron más angustia a una Navidad ya de por sí olvidable. “Afortunadamente no sufrió lesiones graves”, contó Martín.

El calor agobiante generó más problemas cuando el micro iba a mitad de camino entre Tandil y Balcarce. “Una chica se desvaneció, viajaba con su hija de 6 años, calculamos que se le bajó la presión. La levantamos, la trasladamos hasta la cabina con el chofer, que iba con las ventanas abiertas y le avisamos para que llamen a una ambulancia de Balcarce, que la esperó en la rotonda de acceso a la ciudad”.

Los inconvenientes no terminaron ahí. La hija de la mujer no quiso subirse a la ambulancia y ante el reclamo de los pasajeros, el ómnibus debió dirigirse hasta el hospital de Balcarce para dejar a la niña en el centro de salud público junto a su madre.

Martín y el resto de los pasajeros terminaron por llegar a Mar del Plata a las 23,50 y ya iniciaron los trámites legales para, “por lo menos, tener un reintegro de los pasajes”. Viajar de Azul hasta la Ferroautomotora marplatense cuesta 577 pesos.

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