Tuvo amnesia, su marido la reconquistó y con los recuerdos de sus hijos reconstruyó su vida

Lucía se desmayó en 2014 y cuando abrió los ojos no reconocía a su familia. Recorrió diferentes especialistas hasta que un neurólogo dio con el diagnóstico.

Lucía Milone se despertó el 7 de diciembre de 2014 en el living de una casa en Villa Ortúzar. Estaba en el piso. Se había desvanecido. Cuando abrió los ojos se encontró con un hombre que decía que era su marido y unos chicos que la llamaban «mamá». Minutos después llegó la ambulancia, los médicos le tomaron la presión, la estabilizaron, pero nadie sabía decirle qué le había pasado. Ella no recordaba nada de los últimos diez años de su vida. «Pregunté dónde estaban mi papá y mi mamá y por qué no estaba en mi hogar, en Lomas del Mirador, donde había crecido», contó.

El espejo le mostraba que era una mujer de 40 años, pero ella estaba segura de que tenía 30. No recordaba que estaba casada con Román Ernesto Villalva con quien tenía dos hijos: Martín de 10 años y Francisco de 5. Tampoco que vivía con los chicos de su marido, Gastón y Federico. Al primer lugar que llegó fue a una clínica psiquiátrica donde estuvo internada unos días. Román fue todos los días a visitarla y, pese a que muchas veces ella no quería verlo porque no lo reconocía, él nunca faltó a su encuentro. «Recorrimos hospitales sin que pudieran darme un diagnóstico definitivo. Solo contaba con la información de mi familia con la que iba hilando mi historia. Aún hoy a veces me levanto y no sé si algo que recuerdo es eso o si lo fui armando con las fotos y las cosas que me dijeron», explicó Lucía.

El día anterior al desmayo, había tenido un show, porque es cantante. Esa mañana sintió calor y se desmayó. Nunca había tenido síntomas ni muestras de que podía llegar a ocurrirle esto. «Venía de un año muy agotador, de muchas cosas buenas, otras no tanto, pero todo muy intenso y el cuerpo me dijo basta».

Durante los primeros días en casa, todos le decían quiénes eran y ella iba anotando en un diario. No sabía que cantaba, que era actriz y muchos menos cómo se manejaba la plata para salir a comprar algo. «A mis papás los veía viejos y a mí también. Mi hijo más chico quería dormir la siesta conmigo y yo no quería, no lo sentía mío». Después de recorrer muchos consultorios durante seis meses, llegaron hasta la Clínica FLENI donde finalmente un médico le confirmó qué era lo que tenía. Juan Pablo García Lombardi, médico especialista en psiquiatría del Servicio de Neurología cognitiva le confirmó qué era lo que tenía. «Me dijo que tuve amnesia disociativa. Desde junio de 2015 me atiendo con él».

Ella sentía que después del desmayo, por momentos desconectaba, «se colgaba». «García Lombardi me dijo que era inconsciente, que el estrés me había hecho reiniciar mi disco rígido. Que no es común, pero que sucede. Hay mucha gente que no me creyó al principio, pero gracias a su diagnóstico pude creer lo que me había pasado».

En los primeros tiempos, se levantaba y no sabía si ciertas cosas las había soñado o eran recuerdos. «Mis hijos son una fuente grandísima de información. Además yo fui averiguando más cosas sobre cómo conocí a mi marido y sobre el nacimiento de Francisco, el más chico. Todo lo fui armado, recordando, a partir de lo que me fueron contando».