Tratamiento contra el dolor: un derecho humano

Si bien a nivel mundial esta modalidad de atención no tiene más de 50 años, nuestro país fue pionero en el desarrollo de cuidados paliativos en la región.

Los cuidados paliativos forman parte de una especialidad sanitaria relativamente nueva que comprende distintas disciplinas del equipo de salud y que tiene como objetivo la prevención y el alivio del sufrimiento prolongado por parte del paciente que padece una enfermedad crónica avanzada y potencialmente mortal.

Si bien a nivel mundial esta modalidad de atención no tiene más de 50 años, nuestro país fue pionero en el desarrollo de los cuidados paliativos en la región. Esta modalidad de atención integral incluye a médicos, trabajadores sociales, psicólogos, enfermeras, voluntarios, entre otros.

Los cuidados paliativos no abarcan solo al paciente, sino que incluyen a la familia o al entorno significativo del mismo, ya que se busca dar un cuidado desde un enfoque multidimensional que involucra todas las dimensiones de la persona, desde lo físico, psíquico, emocional, espiritual y social.

“En Argentina el acceso a los cuidados paliativos es muy heterogéneo. Hay ciudades en donde hay varios equipos y otras en las que hay un solo especialista”, mencionó la Dra. María de los Angeles Minatel, Directora Ejecutiva de la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos. Al respecto, Dr. Nicolás Dawidowicz, Director del Programa Nacional de Cuidados Paliativos agregó, “Hay provincias que cuentan con programas de desarrollo muy importantes como Neuquén y Río Negro. Sin embargo, esta no es la realidad de todo el país”.

Pero, más allá de la falta de programas que logren dar respuesta a la necesidad de tratamientos del dolor por parte de la población, la falta de capacitación médica también es un punto sobresaliente, mencionó la Dra. María de los Angeles Minatel, Directora Ejecutiva de la Asoc. Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos.

Y agregó, “los médicos actualmente no saben con exactitud como tratar el dolor. Además, hay cuestiones que tienen que ver con la empatía, con la comunicación con el paciente, con una cuestión más humana que aún los médicos deben incorporar”.

Otra de las barreras es el acceso a los analgésicos opioides. Durante mucho tiempo este tipo de medicación como la morfina y la metadona fueron mal vistas, interpretadas de manera incorrecta y rechazadas tanto por la comunidad médica como por los pacientes.

El Dr. Nicolás DawidowiczDirector del Programa Nacional de Cuidados Paliativos, mencionó:“Un paciente que tiene una enfermedad crónica que le está causando dolor y sufrimiento llega en primera instancia a las salas de atención primaria. El médico que lo recibe debería tener la suficiente capacitación como para poder diagnosticar y recetar este tipo de medicamentos que lo ayuden con su sufrimiento. Si no, el paciente deambula durante semanas tratando de conseguir un turno con un especialista en tratamiento del dolor, mientras padece una dolencia que a veces no lo deja pensar, comer o vivir. El adecuado tratamiento del dolor no debería ser patrimonio de una especialidad, sino una habilidad adquirida por todos los médicos de los distintos niveles de atención».