Siguen los problemas en Mar del Plata por el paro de maleteros

La protesta de los trabajadores de carga y descarga por su precaria situación laboral mantiene bloqueado el acceso de los micros desde el sábado. Los micros suben y bajan pasajeros en la calle. Irse o llegar en micro a la ciudad se volvió un trastorno.


Los pasajeros ingresan por cualquiera de los dos accesos a la terminal de ómnibus, el que la une con la estación de trenes o el que da a la calle San Juan, pero en cualquier caso todos terminan haciendo lo mismo: oteando a unos doscientos metros de las dársenas, desde donde en realidad deberían abordarlo, para localizar el micro que los lleve de regreso. El paro de maleteros continúa y los micros operan en las calles de los alrededores.

Es el segundo día consecutivo en que los hombres que cargan uy descargan las valijas de los micros cortan el acceso a la terminal. Piden ser blanqueados, sea por la empresa concesionaria o por las empresas de transporte, pero de momento no encuentran respuesta ni siquiera de las autoridades.

Turistas afectados por el paro en la terminal de micros. Foto Maxi Failla

Turistas afectados por el paro en la terminal de micros. Foto Maxi Failla

La municipalidad de Mar del Plata intentó mediar en el conflicto la semana pasada, cuando la protesta fue apenas una amague: duró dos horas, pero la gestión fracasó. Ahora piden que sea el Ministerio de Trabajo quien intervenga.

«De lo contrario no nos vamos a ir de acá. Está vez es por tiempo indeterminado. Hace un año que estamos con el mismo reclamo», aseguró Carlos Amodey, representante de la CTA Autónoma y voz de los trabajadores, que son 28. Se trata de quienes a cambio de una propina cargan y descargan bolsos y valijas de las bodegas.

Para los turistas es un engorro. Llegan y deben desplazarse con su equipaje desde las dársenas hasta el lugar donde haya podido estacionar el micro, generalmente sobre la calle 9 de Julio hasta la esquina con Italia. Son unos doscientos metros en el mejor de los casos, pero pueden llegar a ser quinientos.

Sin altoparlante para hacer los anuncios, son los choferes que desde la puerta de los colectivos convocan a abordar. El descenso de pasajeros, en cada llegada, también es en la calle.