Se negó a declarar el acusado de matar a Lucio Garay en la Peatonal San Martín

Aaron Uriel Chaves no quiso ser indagado por la fiscal María Florencia Salas. Es representado por la defensora oficial Carla Aguad. Seguirá detenido en la Alcaidía Penitenciaria Nº 44 de Batán.

El acusado de matar a puñaladas a Lucio Garay (17) el pasado martes a la madrugada en la Peatonal San Martín se negó a declarar en Tribunales y seguirá detenido en la Alcaidía Penitenciaria Nº 44 de Batán.

Aaron Uriel Chaves (18) rechazó ser indagado por la fiscal María Florencia Salas, luego de reunirse con la defensora oficial Carla Aguad. Tras la breve diligencia, que se llevó a cabo este jueves al mediodía, se definió su regreso al penal en el que permanecerá alojado mientras continúa la investigación por el crimen en la cual es el principal imputado.

El crimen de Garay se produjo el último martes a la madrugada en las inmediaciones de San Martín y Córdoba. La víctima logró llegar con vida hasta el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA), donde los médicos de guardia lo recibieron con una seria lesión en el tórax, además de otras en el rostro y en una mano. Dos horas después, pese a los esfuerzos, falleció.

De acuerdo con los resultados de la autopsia al cadáver, el adolescente sufrió varias lesiones punzocortantes. De hecho, para intentar lavarse la sangre que le emanaba, el joven había sido acompañado por su amigo hasta el baño del cine Ambassador. Allí su condición empezó a agravarse, ya que una de las heridas le había afectado órganos vitales.

Con el avance de la causa, los investigadores establecieron que el asesinato no se registró durante una pelea de dos grupos como había trascendido en un comienzo, si no poco después de ella, ya que según observaron en imágenes tomadas por cámaras de seguridad de la zona.

La víctima y su amigo habían confrontado con otros dos jóvenes a lo largo de alrededor de 30 segundos, por un pisotón o un empujón que uno de ellos le había dado a otro en forma accidental. Luego de los forcejeos, Garay y su acompañante se retiraron del sitio hacia Santiago del Estero.

Tal confrontación inicial, provocada por una situación que no revestía importancia ni gravedad, había tenido lugar a la altura de una reconocida heladería allí emplazada. Según se sabe a partir de las declaraciones testimoniales, Chaves y sus amigos hacían una fila afuera del comercio para adquirir helados, mientras que Garay y el otro menor caminaban hacia el local de comidas rápidas ubicado enfrente, con el mismo objetivo: también iban a comprar helados.

En ese momento es que, conforme surge de la reconstrucción del hecho, se produjo el pisotón o el empujón -no quedó claro- entre dos de los integrantes de ambos grupos. De acuerdo a lo que se puede inferir al ver las imágenes, Garay habría entonces reaccionado, lo que dio inicio a la pelea.

Dicha situación se extendió solamente por unos 30 segundos, y al separarse los implicados, el adolescente de 17 años que más tarde moriría se fue con su amigo hasta Santiago del Estero. Tal vez en ese instante ambos pensaron que el altercado había quedado atrás y poco después volvieron a caminar en dirección a Córdoba por la Peatonal.

Desde atrás de un cantero de los que se encuentran en medio del paseo emergió entonces otro de los jóvenes, que para los investigadores es Chaves. Casi sin mediar palabra, el joven que se hallaba escondido sorprendió a Garay y lo atacó con una especie de arma blanca. Para entonces, de acuerdo a las pruebas recogidas en el expediente, su grupo ya había comprado los helados (la Justicia hasta accedió a los tickets que así lo demuestran).

En total, la agresión provocó tres marcas concretas conforme el dictamen de la autopsia que casi 24 horas después le realizaron médicos forenses al cadáver de Garay. Un corte en la ceja, una lesión sangrante en una mano -que denota un intento de defensa de parte de la víctima- y una herida mortal en el tórax. Más precisamente, esa misma se ubicó cinco centímetros debajo de la tetilla izquierda, en el sector intercostal del cuerpo: la puñalada fue directo al corazón.

Si bien en un principio se creyó que el asesino había actuado con un cuchillo, el informe pericial determinó que el ataque fue cometido con un elemento de filo irregular y que las lesiones son punzo cortantes y circulares. Es decir, puede haber sido una especie de yuga, punzón o un destornillador, lo cual se desconoce porque a pesar de la detención de Chaves al día siguiente, no se encontró ningún elemento sospechoso en su poder.

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