Robaba y era adicto a las drogas, pero se recuperó y hoy es un ejemplo para sus compañeros

Brian es mendocino y tiene 17 años. A los 12 abandonó la escuela y se fue a vivir a la calle. Allí delinquió hasta que fue baleado, detenido y derivado a una ONG. Ahora estudia, trabaja y sueña con ser científico

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“Estuve muy jodido con la delincuencia y la droga cuando era más chico”, admite Brian Alanis, de 17 años. Hoy por hoy, su vida cambió, se recuperó y esta será el abanderado del secundario Cebja 3-241 de la localidad mendocina de Maipú.

«Lesca”, como le dicen sus amigos del barrio por su profunda admiración por el cantante de cumbia villera Pablo Lescano, tuvo una niñez complicada. Sus padres se separaron cuando él tenía apenas 4 años. A los 12 años dejó la escuela y se fue a vivir a la calle.

Su triste situación lo llevó a delinquiera para drogarse con marihuana, “poxirán” y paco. Hasta llegó a mezclar sidra, cerveza, jugo de manzana y pastillas, el conocido y peligroso cóctel“Manzanita”. “Me escapé de mi casa porque el novio de mi mamá nos pegaba y también a ella; salía a meter caño (robar armado) y consumía faso, merca, ‘alita’, manzanilla y cualquier cosa”, cuenta.

De aquellos días, Brian tiene una marca que no olvidará. Fue baleado en un enfrentamiento entre bandas para ganar territorio. Todo eso, con apenas 12 años. Dos años después, a los 14, recorrió varios albergues estatales para adictos y jóvenes delincuentes. De todos ellos se escapó.

Finalmente “Lesca” aterrizó en a la ONG Puente Afectivo, que conduce el ex preso Marcelino “El Chino” Altamirano, un luchador contra las drogas. Como tantos otros jóvenes vulnerables y en situación de calles, allí fue recibido con los brazos abiertos.

Poco a poco, Brian fue cambiando su vida. Luego de muchas idas y vueltas esporádicas, hace tres años decidió quedarse. “No fue fácil”, reconoce, pero tiene las cosas bien claras: no quiera volver al barrio Soberanía, conocido como “la Triple Frontera” por ser una zona muy conflictiva en el Gran Mendoza, donde pasó los peores años de su corta vida.

“En el barrio, si llegás a los 20 años, es mucho. Sólo pasan los 20 aquellos que no salen y están todo el día encerrados”, cuenta mientras se arrepiente una y otra vez de no haberse quedado en el hogar la primera vez.

Allí, junto a otro grupo de chicos, Brian comenzó a recuperar su vida. Dejó las drogas y comenzó a hacer changas para ahorrar plata. Luego retomó los estudios, hoy su mayor orgullo. “Una vez que empecé a estudiar me gustó”, le dijo al diario local Los Andes.

Hoy, “Lesca” tiene promedio 9,97 y está a punto de convertirse en abanderado de su escuela, el secundario Cebja 3-241 de la localidad mendocina de Maipú. Sus materias favoritas son Matemática e Inglés. Asegura que cuando termine la escuela, mientras trabaja en un lavadero de autos y tareas de mantenimiento en un club petrolero, donde cobra 22 pesos la hora, le gustaría estudiar en la Universidad y convertirse en científico.

De su familia, a la única a la que le ha dicho del acto de hoy es a su segunda hermana. «Hace cinco años que no sé nada de mi mamá y a mi papá tampoco lo veo. Sólo espero que venga mi hermana del medio, con la única que estoy en contacto”, contó en otro reportaje con el diario Clarín.

Brian demostró que se puede y sin despegar los pies de la tierra, asegura que le gustaría que más chicos que están en la misma situación que él estuvo hasta hace algunos años puedan “hacer ese click” y recuperarse.

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