Los integrantes de la Mesa de Trabajo Interinstitucional para la Gestión Sustentable de la Ballena Franca Austral manifestaron su preocupación por situaciones que observaron en la zona sur de la ciudad.

La observación de cómo navegantes en kayak y stand up paddle interactuaron peligrosamente con un grupo de ballenas en playa Los Acantilados, el 7 de agosto último, generó preocupación en investigadores que hace años vienen estudiando y realizando un seguimiento del paso de las ballenas francas australes por las costas de Mar del Plata.

El fenómeno, que afortunadamente ha ido en aumento con el paso de los años, ha resultado tentador para los deportistas pero constituye un peligro. Por ello, desde la Mesa de Trabajo Interinstitucional para la Gestión Sustentable de la Ballena Franca Austral, creada por decreto 2110/18 del Concejo Deliberante en 2018, expresaron su preocupación y recomendaron evitar situaciones de “acoso” hacia los ejemplares.

La presencia de ballenas francas en la costa de Mar del Plata ha aumentado notoriamente en los últimos años. “Las costas bonaerenses se han convertido en un corredor biológico de vital importancia que conecta las dos únicas agrupaciones reproductivas de esta especie en el Atlántico Sudoccidental (Sur del Brasil y Península Valdés). Por tratarse de un Monumento Natural (Ley 23094), deben garantizarse medidas de conservación para proteger a esta especie durante su permanencia en aguas locales”, indica el texto.

En este mismo sentido, el Concejo Deliberante dictó en 2013 la Ordenanza Municipal 21439, por medio de la cual se declara de Interés Municipal la preservación en sus aguas de la ballena franca y recomienda la prohibición de acercamiento a una distancia menor a doscientos (200) metros del ejemplar y/o persecución, navegación, natación y buceo en presencia de este gran cetáceo.

“Estas medidas van en consonancia con normas internacionales de distancia mínima a los ejemplares, además de la ubicación sobre los laterales del animal evitando potenciales rumbos de colisión con las ballenas”, apuntan.

Como parte del monitoreo diario de la presencia de ballenas en la costa que realiza la Universidad Nacional de Mar del Plata, el miércoles 7 de agosto en las primeras horas de la tarde, un integrante de la mesa avistó un grupo de dos ballenas en la zona de playa Los Acantilados, alejadas aproximadamente a más de una milla de la costa.

“Inmediatamente dos personas, una en kayak y la segunda en una tabla de stand up paddle, se internaron al mar directamente para tomar contacto con las ballenas. Una vez en el lugar se acercaron casi hasta tocar los animales, acosándolos durante un largo período. Sus movimientos incluyeron el acercamiento a la cabeza, lo que provocó comportamientos de evasión por parte de al menos uno de los ejemplares. En otros momentos ubicaron sus embarcaciones por encima del lomo de los animales”, relató Ricardo Bastida, testigo de la situación y autor de la secuencia fotográfica del acercamiento peligroso.

El texto elaborado por la mesa asegura que “resulta imprescindible dejar en claro que este tipo de acercamientos irresponsables no sólo son potencialmente nocivos para las ballenas, sino además peligrosos para quienes los realizan. Existen serios riesgos de colisión con diferentes tipos de embarcaciones y prácticas náuticas (navegación a vela, surf, kayaquismo, windsurf, stand-up paddle, kitesurf), siendo escasa la información y la práctica sobre las maniobras náuticas precautorias ante la presencia de ballenas”.

Por ello consideraron necesario “apelar al comportamiento responsable de quienes realizan prácticas náuticas, en el sentido de no realizar movimientos cercanos y peligrosos a las ballenas”.

La mesa se encuentra trabajando en abordar la presencia de ballenas francas como eje de actividades educativas y de gestión para diseñar instrumentos legislativos, normas de navegación responsable y directrices de gestión turística que garanticen la conservación de la ballena franca austral. También está trabajando en una serie de recomendaciones para el acercamiento responsable, y va a iniciar charlas y talleres con los sectores interesados para fomentar la observación y navegación responsable.

“Mar del Plata carece de un programa integral de manejo acorde a la importancia de esta especie. El frente costero favorece la posibilidad de la observación directa sin necesidad de realizar acercamientos desde embarcaciones, constituyéndose en una opción turística de mínimo impacto. Asimismo, ofrece una oportunidad para educar en la conservación a través de la concientización y sensibilización”, asevera el informe.

La Mesa de Trabajo sobre Ballenas Francas aspira a sensibilizar a sectores clave de la ciudad sobre la necesidad de consensuar acciones para una gestión sostenible. Para ello, trabajan en el diseño de una serie de directrices que aporten a un ordenamiento náutico en presencia de ballenas, junto con una propuesta de Educación e Interpretación Ambiental.

“El ordenamiento de encuentros no programados con ballenas y el desaliento a iniciativas comerciales de avistaje embarcado, redundará en un ambiente costero amigable que favorezca la presencia prolongada y recurrente de ballenas en la costa de nuestra ciudad”, reflexiona el documento.

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