Otro Negocio Grande: el «curro» de ONG truchas con mercadería donada

Hace casi tres semanas la Aduana Mar del Plata secuestró mercadería por 42 millones de pesos. El camino entre un predio de Quilmes, entidades fantasmas y un único contacto.

La extensa investigación que realizó personal de la Delegación Mar del Plata de la Aduana permitió a mediados de noviembre descubrir en un local ubicado en el centro de la ciudad una gran cantidad de bolsones con mercadería a la venta  que había sido donada a una Organización No Gubernamental. Mientras avanzan los sumarios y actas administrativas para establecer la presencia en ese lugar de donaciones por un valor superior a los 40 millones de pesos,  y se le dé intervención a la Justicia Federal, 0223 reconstruyó el recorrido que hicieron esos bolsones desde un predio de la Fuerza Aérea en Quilmes hacia distintos domicilios en esta ciudad.

La cantidad de vestimenta secuestrada en el local ubicado es tan grande que aún no se realizó el recuento definitivo que, en las próximas semanas, terminará con la presencia de testigos. Después del allanamiento autorizado por el Juez Santiago Inchausti, los bultos fueron precintados y quedaron depositados en un predio de Aduana.

Para contar el principio de la historia hay que regresar al 23 de enero de 2017 cuando el gobierno nacional  publicó el Decreto de Necesidad y Urgencia 51/2017. Refrendado por todos los miembros del gabinete, se transfirieron al Ministerio de Desarrollo Social –a cargo de Carolina Stanley- unos 3000 contenedores y más de 900 bultos con mercadería sin reclamar en la Aduana.

Dos de los objetivos del DNU era liberar la saturación de espacios en zona primaria –algunos contenedores estaban abandonados hace más de dos años- y lograr que la entrega de esa mercadería coordinada por Desarrollo Social sirviera como “paliativo de las necesidades de orden social”. En el mismo sentido indicaba que esa área sería la encargada de decidir el destino de las donaciones.

El cuarto de los quince artículos del decreto marcó claramente la prohibición de comercializar esas mercaderías “por parte de cualquiera de los intervinientes o destinatarios”. La recomendación apuntaba directamente al Ministerio de Desarrollo Social ya que era el área encargada de otorgar a la misma al destino que mejor estimara.

En una ciudad de casi un millón de habitantes, históricamente situada en el podio de los índices de desocupación, no fue extraño que una cantidad importante de donaciones de mercadería –no únicamente ropa- tuviera como destino a entidades de Mar del Plata. Lo curioso es que al menos seis de las entidades beneficiadas tenían a una misma persona como contacto y ninguna figura en el registro municipal de ONG.

Sin perjuicio de la aparición de más envíos, entre abril y septiembre de este año desde el depósito ubicado en la avenida Otamendi y Teniente Brussa firmaron cerca de una docena de actas de retiro de mercadería con destino a Mar del Plata. Según los datos a los que tuvo acceso este medio, los bultos o palets cargados en camiones tenían variada mercadería: desde vestimenta, artículos de bazar, de librería y de marroquinería hasta rollos de tela, lámparas LED, artículos de ferretería y grifería.