Lucía Bernaola, el juicio: “Me siento con más fuerzas que nunca”

Desde el 4 de junio de 2017 Verónica Borelli se puso al hombro la búsqueda de justicia por la muerte de su hija, que fue atropellada por Federico Sasso. En la previa del debate, habla de su lucha, del poder y la Justicia.

Desde la madrugada del domingo 4 de junio de 2017 Verónica Borelli se puso al frente de la lucha por conseguir justicia por la muerte de su hija, Lucía Bernaola, de 14 años, que fue atropellada en la costa por Federico Sasso, que manejaba alcoholizado y a alta velocidad. Esa lucha incluyó de todo: hasta disfrazarse y andar escondida para verificar si el joven cumplía con escandalosos beneficios en la cárcel de Balcarce. A días de que se inicie el juicio, dice entender que “no es normal” todo lo que ha hecho en esta lucha, afirma tener “más fuerza que nunca” para enfrentar el debate y vincula mucho de lo que ha pasado “al poder” de la familia del acusado. Y más allá de reparar en la “desprolijidad” de la Justicia, sostiene: “Tengo que creer y creo”.

Lucía Bernaola murió luego de ser atropellada por Sasso en la madrugada del domingo 4 de junio de 2017 en la Costa y Alberti. Sasso conducía su Renault Clio y al doblar embistió a un grupo de ocho jóvenes que iba caminando por la Costa, entre ellos Lucía que falleció producto de la gravedad de las lesiones provocadas.

A medida que comenzó a avanzar la investigación a cargo del fiscal Pablo Cistoldi, desde la Fiscalía de Delitos Culposos detectaron que Sasso cometió diversas infracciones al atropellar y matar a Lucía como invasión de carril, exceso de velocidad y alcoholemia punitiva, entre otros puntos.  Al momento del hecho, según el test realizado por agentes de tránsito, Sasso presentaba 1,23 m/g de alcohol en sangre, y luego al pedirle los investigadores la extracción de sangre y una muestra de orina para confirmar esos datos el joven se negó.

El próximo lunes 11 de marzo, a 21 meses del hecho, el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 -compuesto por los jueces Pablo Viñas, Facundo Gómez Urso y Aldo Carnevale- comenzará a juzgar a Sasso, y la discusión se centrará en si el accionar de Sasso se encuadra dentro del “homicidio culposo agravado” -delito que contempla hasta 6 años de prisión- o del “homicidio simple” -con penas en expectativa entre 8 y 25 años-. Esta última figura -que impulsa la fiscalía encabezada por Cistoldi y Rodolfo Moure- cuenta con antecedentes en casos resonantes como en el de la muerte del policía Fabián Mendiola, en el que el acusado, Lucas Carnero, fue condenado a diez años de prisión por el mismo tribunal.

A días del inicio del debate -previsto originalmente para diez jornadas-, Verónica Borelli afirma en una entrevista con QUÉ Digital que tras todo lo atravesado se siente “con más fuerzas que nunca”.

“La verdad es que si te tengo que decir que estoy con poca energía o no tengo fe en la resolución o en la condena que le darán a Federico Sasso estoy mintiendo. Mis expectativas son altas, voy con toda la fe del mundo y con todo el apoyo de Mar del Plata“, sostiene.

La lucha de Verónica pasó por oponerse a que Sasso estuviera detenido en la comisaría de Balcarce y no en una Unidad Penal, a la prisión domiciliaria que le fue concedida -y que cumple en un lujoso edificio de Balcarce- y fundamentalmente se centró en denunciar que mientras todavía estaba detenido en la comisaría contaba con escandalosos beneficios, entre ellos salidas de la cárcel.

El escándalo llevó a que la mujer se disfrazara y estuviera escondida para intentar confirmar aquello que le habían contado y derivó en que luego la Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad de la Provincia desafectara en marzo de 2018 a siete policías que prestaban servicio en la Estación Comunal de Balcarce en el marco de acusaciones de que “cobraban dinero” a cambio de dejar salir por algunas horas a presos alojados en ese establecimiento, entre otras irregularidades que fueron detectadas en el lugar.

Verónica atribuye el interés que genera la causa y el acompañamiento que recibe en su lucha a todo eso que ha pasado en estos 21 meses.

“Pienso que el caso impactó primero porque yo fui una mamá que me metí con tantas cosas, y peligrosas, y no me callé nada y di a conocer todas las barbaridades que pasan a través de una muerte, porque a mí me tocó la muerte de mi hija, pero como la muerte de Lucía hay miles de muertes más, que a veces por miedo o porque uno lleva el fallecimiento de otra forma y demás no se cuentan”, analiza.

Y califica como “desprolijo” el accionar de la Justicia hasta el momento y repara en no querer hablar, a esta altura, de corrupción.”Hay un montón de cosas que hacen que el caso de Lucía a la gente le llame poderosamente la atención. No es normal cuando te matan un hijo luchar la forma de la que estoy luchando yo. No es normal”, remarca.