Los cuadernos de las coimas podrían involucrar a un balcarceño

Víctor Manzanares continúa ampliando sus declaraciones en el marco de la causa que investiga la ruta del dinero K.
Fuente: Clarín.

El contador de la familia Kirchner, Víctor Manzanares, homologado como arrepentido por el juez federal Claudio Bonadio, complicó con sus declaraciones a la ex presidenta; al arquitecto de Cristina, Pablo Grippo; a Rudy Ulloa; al financista Ernesto Clarens, a los dueños de la financiera Giovinazzo; al empresario Daniel Blanco, Roberto Sosa (otro ex secretario de Cristina), Ricardo Jaime y hasta los negocios propios del valet del ex secretario privado Daniel MuñozFausto Machado, entre otras 20 personas más.

Manzanares conocía a Muñoz desde su infancia en Río Gallegos e incluso el ex secretario había trabajado en una empresa de su padre. Una de las nuevas maniobras tienen que ver con el valet y chofer de Muñoz, Fausto Machado.

Primero, Manzanares acompañó a Daniel Muñoz al departamento de los Kirchner sobre la calle Uruguay durante la presidencia de Néstor. El auto, conducido por Fausto Machado, estacionó “por Juncal, subimos, y Muñoz me dijo que iba a dejar dinero” en el departamento de los Kirchner.

La noche anterior, Machado manejaba un “Passat gris, Daniel iba adelante y yo sentado atrás. Era de noche. Estacionamos por calle 25 de Mayo y Rivadavia, frente a un edificio de la SIDE”.

Entonces, Muñoz le dijo que estaba esperando al secretario de Transporte Ricardo Jaime. Cuando Jaime se acercó, Muñoz “fue a recibir el dinero. Daniel guardó ese dinero en el baúl del auto. Desconozco cuál fue el motivo por el cual Daniel me mostró esa situación”. “Creo que pretendía resguardarse hacia el futuro teniendo un testigo ocular de lo que sucedía. Recuerdo también que cuando murió Daniel Muñoz, Cristina me dijo ‘menos mal que se murió’, en un sentido de que parte de los secretos de Néstor y Muñoz están resguardados”, añadió Manzanares.

Luego, el ex secretario privado de los Kirchner había comprado la empresa Transtecnológica e invertido en ella 15 millones de dólares, pero “no se pudo justificar una inyección de 2 millones de dólares”. Entonces, se recurrió “a una operación compleja a través de cooperativas. Sé de oídas que, en Buenos Aires, Fausto Machado, el valet de Muñoz, llevó 2 millones de dólares a una cooperativa para que realice una operación con cheques, y en Río Gallegos acompañé a Barrenechea (la esposa del vendedor de Transtecnológica) al Banco del Sur a depositar pesos y valores para poder blanquear ese dinero”.

Fausto Machado trabajaba con el ex jardinero de los Kirchner, Ricardo Barreiro, “en una sociedad que capitalizaron junto con Muñoz. Esa sociedad tenía una empresa de transporte, de recolección de residuos, y tenía otras actividades pero que no hacían parte de la asociación con Muñoz”. Se trata de la empresa de “colectivos RB Transportes y unos departamentos que habían construido en un terreno fiscal”. Para tapar huellas, los departamentos de El Calafate se vendieron en su mayoría. Valían unos U$S 70.000 aproximadamente”.

Otro de los negocios de Machado estaba relacionados con unas «unas cabañas llamadas La Posta del Sol, que quedan en la calle Máximo Villalba 596, de El Calafate». Al momento de diluirse la sociedad creada para ocultar esas cabañas, los departamentos estaban edificados.

Entonces, «Fausto trabajaba en relación de dependencia con Barreiro y cuando se disuelve la sociedad le pide trabajo a Muñoz y así comienza su relación laboral con él».

Ahora Machado «vive en la zona de Tandil o Balcarce y realiza actividades de siembra o pool de siembra».

Cuando Machado dejó de trabajar con Muñoz, «aproximadamente en el año 2015, Muñoz me pide que le transfiera un camión Volvo con acoplado, creo que su dominio era EOJ 422, que era de Muñoz pero que estaba incorporado en una sociedad mía donde también era socio Roberto Sosa, Vial Sur SA». Este camión provenía de la empresa Patagon Adventure y, a pedido Muñoz, lo transfería «a una empresa propiedad de Machado». Machado viajó a Rio Gallegos y se lo llevó manejando. La venta «fue ficticia. Solo pago una parte», contó en una de las partes de su confesión.