“La única solución para que mi hija recupere algo de su audición es un implante coclear, que cuesta 50 mil dólares”

18/08/2022

Un calvario. Eso es lo que vive la familia de Azul Zabaleta desde que la joven de 15 años sufrió la pérdida del 96,4 por ciento de su audición al estallar, a menos de un metro de su cuerpo, una bomba casera que sus compañeros del colegio Don Bosco fabricaron para cumplir con un reto de TikTok.

En diálogo con “La Mañana con María”, por LU6, Matías Zabaleta, el padre de la adolescente damnificada, reveló detalles del hecho, comentó una posible operación que le devuelva la audición a su hija tiene un costo de entre 50 y 60 mil dólares, e hizo reflexiones conmovedoras sobre la realidad que viven hoy los menores, en el marco de la era de las redes sociales, la pospandemia y la falta de rigurosidad en las sanciones cuando cometen graves errores. Además, pidió justicia y confirmó que la escuela aún no identificó a los autores, tal como lo informó Mario Caseta, el director de la obra salesiana, en diálogo con la prensa este miércoles.

“Como familia estamos atravesando una situación muy difícil. Esta decisión de hacerlo público fue postergada porque la verdad que se hicieron diferentes procedimientos y mecanismos para tratar de recuperar la audición de Azul. Pero tuvimos la triste noticia el jueves antes del fin de semana largo. No lo ocultamos, sólo que teníamos la esperanza de que se revirtiera“, comenzó Zabaleta al recibir el saludo y la solidaridad de María Delia Sebastiani, la entrevistadora que consiguió su valioso testimonio.

Y continuó su relato: “El explosivo le detonó a menos de un metro de ella. Automáticamente, de lo fuerte que fue la explosión, se desvaneció, perdió su equilibrio. La llevaron a la preceptoría. Yo estaba trabajando, desde que pude pedir permiso y salir de mi trabajo hasta llegar a la institución pasó casi una hora y media. No llegó ninguna asistencia médica. La escuela me dice que se llamó a la ambulancia que tienen por seguro pero nunca llegó. Así que cuando llegué la cargué en brazos y en el auto y la llevé a la clínica 25 de Mayo”.

Al ser consultado sobre los testigos del hecho, el denunciante, que además es abogado, señaló que “todo el ciclo superior estaba en el recreo”. “No tenemos mucha información. Todos se sorprendieron, sus compañeros y de los otros cursos. Lo del reto de Tik Tok me lo dice la escuela“, indicó.

Pero la bronca y la impotencia de Zabaleta nacen de la falta de conciencia de lo que ocurrido que parecieron haber tenido los directivos del colegio ese 8 de julio: “En ningún momento se llamó a la policía, no se resguardó la escena donde sucedió el hecho, no se resguardó el elemento, se movieron del lugar, se tocaron, no se levantaron huellas… Fue totalmente irregular el accionar de la escuela“, protestó.

Y agregó: “De hecho, cuando estuve reunido y requerí las explicaciones del caso, me dijeron que ellos tenían prohibido llamar a la policía, cosa que no fue corroborado por la inspectora, porque yo hice también la denuncia correspondiente en el Consejo Escolar y ante la Diegep (Dirección de Educación de Gestión Privada) que pertenece a las escuelas privadas, y eso no es así. La propia inspectora me reconoció que esto sobrepasó a la escuela“.

Sin embargo, la situación no terminó allí. Según contó Zabaleta, después de las vacaciones de invierno, los alumnos de sexto año volvieron a prender una bengala dentro del buffet de la escuela. “Afortunadamente esta vez sin ningún lesionado, pero perfectamente podría haberse incendiado la escuela o terminar con uno o muchísimos lesionados. En este caso sí se pudo determinar quiénes fueron los responsables, pero todavía no hay ninguna sanción“, se quejó el entrevistado.

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