Verónica González tenía la sangre de su pareja en la ropa. Los investigadores creen que, después del asesinato, intentó lavar la evidencia. Había sido investigada por el crimen de su hijo Gastón, en 2011.

Los estudios de ADN realizados a la ropa de la mujer acusada de asesinar a golpes a su esposo, Carlos Bustamante, en la ciudad bonaerense de Miramar, determinaron que la sangre encontrada en algunas prendas pertenecía a la víctima.

Los resultados de estos análisis confirmaron que las manchas encontradas en el pantalón de jean y en una remera de manga larga utilizada por Verónica González corresponden al perfil genético de su marido.

Bustamante fue atacado el 22 de marzo en un casa de la localidad balnearia y murió al día siguiente en el Hospital Interzonal General de Agudos de Mar del Plata.

Los peritajes de ADN señalaron que también pertenecía a la víctima la sangre encontrada en la cortina del baño de la casa, pese a que el ataque se produjo en el living y en la habitación de la propiedad de la calle 27, la misma donde en noviembre de 2011 había sido asesinado el hijo de ambos, Gastón.

Se sospecha que la imputada «pudo haberse lavado en el baño con el fin de ocultar pruebas del homicidio» porque «en la investigación no consta que el hombre haya estado en el baño», reveló uno de los investigadores a Télam.

Además, los peritos encontraron sangre de Bustamante en un adorno de madera que había en la casa, por lo que desde la fiscalía estimaron que ése fue uno de los objetos con los que González golpeó a su marido en la cabeza. De acuerdo a la autopsia, el hombre murió a causa de traumatismos en el cráneo y de una hemorragia cerebral.

El cotejo de ADN entre la sangre hallada y el perfil genético tanto de la víctima como de la acusada había sido solicitado en abril por la fiscal Florencia Salas, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) descentralizada de Miramar, y fueron realizadas en el Instituto de Investigación Criminal y Ciencias Forenses Norte, ubicado en la ciudad bonaerense de Junín.

En los últimos días, Salas pidió licencia en la fiscalía por cuestiones personales, por lo que la investigación quedó en manos del fiscal Rodolfo Moure, que durante años investigó el crimen de Gastón, el que nunca fue esclarecido.

Una de las líneas de investigación de esa causa tenía a la mamá como principal sospechosa, aunque nunca estuvo imputada y su inocencia fue sostenida permanentemente por su esposo.

En cuanto al crimen de Bustamante padre, aún están pendientes las pericias psicológicas y psiquiátricas a González, que está acusada del delito de «homicidio agravado por el vínculo y por alevosía» y permanece alojada en la Unidad Penal 50 de Batán.

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