La fiscalía informó que el martes a la noche lo vieron con vida por última vez a Maradona

El sobrino que se retiró de la habitación a las 23 de ayer, fue la última persona que vio a Diego. Cuando las personas que estaban a cargo ingresaron este mediodía, el «10» ya estaba sin signos vitales.

La Fiscalía que tomó intervención por su muerte concluyó que la última persona que vio con vida a Diego fue un sobrino a las 23 del martes 24. En el informe que brindaron esta noche, también contaron que esta mañana, cerca de las 11.30, un psicólogo y la psiquiatra que lo atendían ingresaron a la habitación y comprobaron que no respondía a los llamados, entonces llamaron al sobrino y un asistente, quienes intentaron despertarlo y comprobaron que no presentaba signos vitales.

Tras realizarle maniobras de RCP infructuosas, se solicitó apoyo médico de distintos prestadores y la ayuda urgente de un médico de guardia en barrio, quien continuó con los intentos de reanimación. El personal médico que arribó en las ambulancias constató finalmente el deceso de Maradona, tras aplicarle ampollas de adrenalina y atropina.

La noticia de su muerte recorrió el mundo vertiginosamente y generó una profunda conmoción mundial. El presidente Alberto Fernández comentó que distintos jefes de Estado lo llamaron para darle las condolencias. Presidencia de la Nación decretó tres días de duelo nacional y Fernández avisó que «todas las puertas del Estado están abiertas» para homenajear al astro, algo que será decidido por su familia directa. El velatorio del ídolo se hará desde las 8 de mañana en la Casa de Gobierno, donde se espera una multitudinaria concentración de despedida al astro. «Es una pena enorme, Diego es Argentina en el mundo. Cuando lo sacaron de la clínica me quedé un poco preocupado. Se fue un tipo único, excepcional, dueño de una fuerza, una garra y un coraje que generó orgullo en los Argentinos», lamentó el presidente en diálogo con TyC Sports.

Líderes políticos de todo el mundo, artistas de fama internacional y estrellas del deporte inundaron las redes sociales con sus mensajes de despedida y muestras de admiración a quien es considerado como uno de los mejores jugadores en la historia del fútbol. La noticia del deceso fue publicada en espacios centrales por los portales informativos de todo el mundo, con fotografías de sus múltiples hazañas en los campos de juego.

Los estadios de fútbol en los que jugó, los barrios en los que vivió, los lugares que visitó fueron rodeados por la tarde en Buenos Aires por cientos de fanáticos que optaron por juntarse para homenajear al ídolo.

Surgido de Villa Fiorito, un barrio de emergencia del partido de Lanús, Maradona cambió la historia del fútbol argentino desde fines de la década del ’70 y se transformó en el deportista más prestigioso de todos los tiempos. En el fútbol ocupó el olimpo de la historia junto al brasileño Pelé y, más en la actualidad, aunque con resistencia por parte del ambiente, con su compatriota Lionel Messi.

Diego, nacido el 30 de octubre de 1960, debutó en Primera División con la camiseta de Argentinos Juniors con apenas 15 años y tres años después se consagró campeón mundial juvenil en Japón, dirigido por César Luis Menotti, a quien reconocía como el DT más importante en su vida. En 1981 pasó a Boca Juniors, club de sus amores, y se consagró campeón del Metropolitano antes de pasar a Barcelona (1982-1984), donde se reencontró con el «Flaco».

En esos años alcanzó la cumbre de su brillante carrera, tanto en Napoli de Italia (1984-1991) como en el seleccionado mayor, con el que se coronó campeón mundial en México ’86, siendo capitán. El partido con Inglaterra, por los cuartos de final de esa Copa de Mundo, lo transformó en leyenda para siempre. Argentina se impuso 2-1 con dos tantos propios de antología. «La Mano de Dios», anotado con un puñetazo ante la carga del arquero Peter Shilton, y el gol de todos los tiempos, concretado con un slalom a pura habilidad desde la mitad de la cancha hasta el área mayor.

Con la camiseta argentina también jugó los Mundiales de Italia ’90 (subcampeón) y Estados Unidos ’94, del que marchó después del segundo partido ante Nigeria por un caso de doping. Las drogas también le pusieron fin a su gloriosa etapa en Napoli, donde es adorado como un Dios. Diego condujo a ese club del humilde sur italiano a la gloria deportiva con la conquista de dos Scudettos, una Copa Italia, una Supercopa de Italia y una Copa de la UEFA. Tras dar positivo de doping en el club italiano y cumplir una sanción de un año, Maradona retornó al fútbol en Sevilla de España (1992-93) bajo la conducción de Carlos Bilardo, técnico con el que se consagró campeón.

En 1993 retornó al fútbol argentino para una breve etapa por Newell’s Old Boys de Rosario y luego volvió a Boca para ponerle fin a su carrera en 1997. Su partido despedida fue en La Bombonera en 2001 cuando dejó una frase célebre («la pelota no se mancha» como reconocimiento a todos los errores cometidos en su carrera).

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