La compraron cuando nació y ahora busca su verdadera identidad

Un dato la acercó a Balcarce. Hace tres años se enteró que fue adoptada y camina golpeando puertas buscando a su mamá.

Jésica tiene 28 años y se enteró que fue adoptada de forma ilegal por una partera que hacía partos clandestinos y robaba bebés.

Jésica tiene 28 años y desde hace tres busca su verdadera identidad. La joven sabe que nació en una casa de Mar del Plata ubicada sobre calle Jujuy «alrededor del 25 de diciembre de 1989», un lugar donde se efectuaban partos ilegales, interrupción de embarazos y hasta se vendían bebés.

Sin embargo, cuando su búsqueda parecía estancada, el dato aportado por un hombre desconocido hace pocas semanas la conectó con Balcarce:  «Cuando se mediatizó mi caso, éste señor se contactó para decirme que mi mamá había viajado desde Balcarce para tenerme y luego volvió para allá», relató.

Jésica contó además que su madre biológica efectuó los trabajos de parto en la casa de Francisca Magdalena Villa de Castro, conocida en Mar del Plata por practicar abortos ilegales y vender bebés: «Empecé a dudar de la historia que me habían armado mis padres adoptivos, hasta que no les quedó otro remedio que contarme la verdad», explicó.
Y avanzó: “Cuando tuve a mi primer hijo, le pregunté a mi mamá cómo había sido su parto y no me sabía explicar. Tampoco había fotos de ella embarazada. No encajaba nada. Al poco tiempo todas mis dudas fueron certezas y me terminaron contando hasta el monto que pagaron para criarme”.

Según la joven, el monto que pagaron sus padres adoptivos fue un poco más elevado porque al momento de nacer, ella era «rubia y blanca».

Al momento de comenzar con su búsqueda, Jésica fue directamente a la partida de nacimiento, golpeó puertas, habló con ex empleados del Hospital Ferroviario y hasta dio con la familia de la partera. Sin embargo, un escollo impensado en esta historia se puso en medio de su camino: los padres adoptivos no quisieron ampliar su verdad revelada: «Insistí mucho para que me aporten más datos. Yo no los culpo ni juzgo, lo único que les pedí fue que me lleven con mi mamá, pero no tuve suerte. Hoy la relación con ellos es casi nula», subrayó.

En medio de la búsqueda, Jésica se cruzó con una historia negra de corrupción y encubrimiento que desencadenó en la detención de la portera años más tarde: «A ese chalet de calle Jujuy asistían muchas chicas que dejaban sus bebés porque no los podían tener o a interrumpir sus embarazos. En mi caso puntual, tengo la seguridad de que mi mamá fue acompañada y que por ese entonces tenía entre 14 y 15 años», contó.

«Balcarce es un lugar chico y un conocido me puede llevar a otro. Tengo pensado viajar en los próximos días para repartir y pegar volantes con la intención de dar con mi mamá. Tengo la necesidad de verla, tocarla y abrazarla», cerró.

 

 

 

 

 

Deja un comentario