Julian Assange, a cinco días de su detención: la posible condena por conspiración tiene en vilo al mundo

Del «amo Wikileaks» al «no conozco Wikileaks» de Donald Trump, al cambio drástico en la política exterior ecuatoriana. El creador del sitio de filtraciones de documentos confidenciales resulta todo menos indiferente.

Fue el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, el encargado de sorprender al mundo el jueves pasado. En un video, daba cuenta de una decisión que marcaba otra clara separación de su antecesor Rafael Correa: dar por terminado el asilo diplomático otorgado a Julian Assange en la embajada ecuatoriana en Londres, desde 2012, y quitarle la ciudadanía ecuatoriana.

Esto dio lugar a la detención por parte de las fuerzas británicas, motivada por el pedido de extradición de Estados Unidos, donde se lo acusa de haber conspirado para obtener información confidencial del Departamento de Estado.

«Ecuador es un país respetuoso de los principios del Derecho Internacional, entre ellos la institución del asilo. El concederlo o retirarlo es facultad soberana del Estado ecuatoriano. Hoy anuncio que la conducta irrespetuosa y agresiva del señor Julian Assange, las declaraciones amenazantes de su organización aliada en contra del Ecuador y sobre todo la transgresión de los convenios internacionales han llevado a la situación al punto de que el asilo del señor Assange es insostenible y ya no es más viable», anunciaba Moreno el pasado 11 de abril.

Luego, el primer mandatario latinoamericano describía cómo el Estado ecuatoriano cubrió los costos de vida de Assange durante 6 años y 10 meses y proveyó por sus necesidades en la embajada. En ese mismo anuncio, contaba que Assange violó las convenciones establecidas para el asilo político. Ecuador, según trascendió, gastó 6,2 millones de dólares en su estadía.

Con respecto a la conducta «insostenible» de Assange, María Paula Romo, ministra del Interior de Ecuador, dijo: «Las intromisiones en asuntos de otros Estados, también incluyen la intromisión del señor Assange y su organización aliada en asuntos de política interna del Ecuador[…] Tenemos evidencia suficiente de que ha estado colaborado con los intentos de desestabilización de este gobierno […] No vamos a permitir que el Ecuador se convierta en un centro de piratería informática y no podemos permitir que actividades ilegales se desarrollen en el país».

Por otro lado, la ministra, que habló de sospechosos viajes a Venezuela y de la presencia de hackers rusos en Ecuador, añadió: «Durante su estadía en la embajada en Londres, mientras era presidente Correa y canciller el señor [Roberto] Patiño, toleraron cosas como que el señor Assange ponga heces fecales en las paredes de la embajada, que está largamente alejado del respeto mínimo que un huésped puede tener en un país que lo ha acogido de manera generosa».

Sin dudas, son muchos los elementos que hacen a Julian Assange un personaje por demás controvertido: las acusaciones de los lazos entre Wikileaks y Rusia, las denuncias de abuso que pesan sobre él en Suecia y, por supuesto, la filtración de información confidencial obtenida a través de un «insider»: la soldado y agente de inteligencia: Chelsea Manning.

Repasemos aquí, entonces, tres claves de una detención que puede terminar en la extradición de Assange y en una posible condena por conspiración en Estados Unidos.