Juan Manuel Fangio cumpliría 108 años: la historia de por qué «nació un día antes»

En su honor se celebra hoy en Argentina el Día del Piloto. La leyenda balcarceña fue cinco veces campeón del mundo de Fórmula 1.

“Siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse el mejor”. La cita es de Juan Manuel Fangio, para muchos el mejor piloto de todos los tiempos, de cuyo nacimiento se cumplen este lunes 108 años.

Quíntuple campeón mundial de Fórmula Uno, el Chueco vino al mundo la madrugada del sábado 24 de junio de 1911 en una casa de la Calle de las Volantas y fue el cuarto hijo del matrimonio compuesto por Loreto Fangio y Herminia D’Eramo, dos humildes inmigrantes italianos.

Sin embargo, en los documentos siempre figuró el 23 de junio como el día de su llegada al mundo.

Ocurrió que apenas habían pasado diez minutos de las 00 hs. Su padre cuando lo fue a anotar al registro dijo “nació anoche”, lo que se prestó a la confusión.

El Chueco fue el cuarto hijo. Su madre lo dio a luz en una pieza que ellos mismos habían levantado, ya que Loreto era peón de albañil. Delicias de la historia, estaba sobre la calle 13, más conocida en aquellos tiempo como “la calle de las volantas” (porque era una arteria principal para los carruajes).

Loreto y Herminia se casaron en 1903, cuando tenían 19 y 17 años, respectivamente. Su historia fue la de tantos inmigrantes que progresaron a fuerza de trabajo y humildad.

En la biografía Fangio, cuando el hombre es más que el mito, el propio Juan Manuel le contó a Roberto Carozzo que tras ganar su primer título mundial de F1 (en 1951, con Alfa Romeo) llamó a su padre, le preguntó qué quería que le trajera de Europa, y este le respondió:

Una bicicleta marca Bianchi, de media carrera.

El 25 de octubre de 1936 Fangio debutó como piloto. Lo hizo con un Ford A con el número 19.

Fangio no habrá nacido un día antes, pero muchos -con evidencia- le atribuyen una capacidad de anticipación superior. Una percepción especial. Que se entienda: superior a la de los mejores pilotos de la época, contra los que competía.

Es la que literalmente le permitió sobrevivir en una época donde correr en F1 significaba codearse de verdad con la muerte. Un ejemplo fue Mónaco en 1950, su primera victoria en la categoría, cuando por la dirección en la que miraban los espectadores infirió el desastre y logró esquivarlo.

Mónaco 1950. Fangio vio la mirada de los espectadores e intuyó un desastre. Frenó y logró pasar (auto 34).
Mónaco 1950. Fangio vio la mirada de los espectadores e intuyó un desastre. Frenó y logró pasar (auto 34).

También en la mayor tragedia del automovilismo mundial, cuando en las 24 Horas de Le Mans de 1955 un auto levantó vuelo a 210 km/h y explotó sobre una tribuna. Las cifras de muertos no coinciden, pero oscilan entre 80 y 130. Fangio se salvó por centímetros.

«Yo me aferro al volante y espero el golpe que no sé por qué no llega. Mi Mercedes pasa por un pelo, acariciando el Austin que atravesado raja con su chapa el asfalto. Detrás mío, dejo el infierno«, recordó el Quíntuple en una entrevista.

Luego se supo: su Mercedes-Benz pasó «por un pelo» a 260 km/h.

El Quíntuple era un piloto único. Con cinco títulos del mundo de F1, para muchos es simplemente el mejor.

Falleció el 17 de julio de 1995 a los 84 años, sus restos permanecen en el cementerio de nuestra ciudad.