INTA en crisis presupuestaria y con más ajustes

Denuncian una sustracción arbitraria por parte del gobierno de 120 millones de pesos en los primeros tres meses del año.

Desde el comienzo de la gestión de Macri, el INTA viene sufriendo recortes en sus partidas presupuestarias y el ajuste de su planta de personal. Aunque posee autarquía financiera y operativa y se financia de la asignación del 0,45 del valor CIF de las importaciones (ley 25641 y modificatorias) y la aplicación del 31,3 del producto de la tasa de estadística creada por ley 23.664, la realidad indica que hay un claro objetivo de desfinanciar al organismo de ciencia y tecnología con más de 60 años de presencia territorial en todo el país.

Para el presente año el Congreso Nacional aprobó para la institución una asignación de $ 7531 millones más un refuerzo de $ 400 millones para gastos operativos (art. 16 del Presupuesto Nacional). El Poder Ejecutivo, haciendo caso omiso a lo resuelto por el Congreso Nacional, asignó para el primer trimestre del año $ 93 millones para gastos operativos cuando debería haber asignado 213 millones. Esto significa que hubo una sustracción arbitraria por parte del gobierno de 120 millones de pesos en los primeros tres meses del año.

A este ajuste presupuestario debe sumarse que desde 2015 a la fecha la planta de trabajadores y trabajadoras del INTA se redujo en 850 personas, producto de la no reposición de vacantes producidas por jubilaciones, retiros voluntarios y renuncias, dificultando la prosecución de trabajos de investigación y extensión y llevando a desmembrar equipos de trabajo que demandaron años de esfuerzo para su consolidación.

En las últimas horas trascendió que el Consejo Directivo liderado por Juan Balbín -presidente- y Mariano Bosch -vice-, tomó la decisión de avanzar con un nuevo ajuste sobre el INTA. Ahora solicitan una reducción del 20% de las estructuras de la Dirección Nacional; Centros Regionales y de Investigación, Estaciones Experimentales e Institutos y la eliminación de 25 Agencias de Extensión que se encuentren ubicadas dentro de los predios de las Estaciones Experimentales. Se sabe, que por intereses netamente políticos intentarán cerrar 3 de los 5 Institutos de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar -IPAF-.

Por otro lado, en los últimos años no se convocó a Paritarias Sectoriales, lo que llevó a replicar los aumentos salariales de la Administración Central. Esto produjo un deterioro del poder adquisitivo de los salarios de más del 22% frente al índice de inflación publicado por el INDEC, siendo una consecuencia dramática de esta situación el creciente número de trabajadores que sufren embargos sobre sus sueldos debido a la imposibilidad de hacer frente al pago de créditos tomados para hacer frente a necesidades básicas.

También, la suma del deterioro salarial con la falta de expectativas de poder continuar con las actividades de investigación y desarrollo tecnología, plantea la posibilidad de que muchos profesionales cuya formación demandó un esfuerzo económico considerable para la sociedad, inicien un proceso de abandono de la institución y del país como ya sucediera en los años 70 y 90. Todo este contexto está llevando al INTA a un estado de parálisis. Situación que no es exclusiva, sino que se produce en forma conjunta con otros organismos como el CONICET, INTI, ARSAT, CONEA, CONAE, INVAP lo que afecta crecientemente la capacidad científica tecnológica del país, lo cual no es un gasto superfluo como parecen pensar algunos sino es una inversión absolutamente necesaria para su desarrollo productivo, económico, social afectando en forma directa la calidad de vida, la salud y el bienestar del conjunto de la población.

Desde APINTA, el gremio de trabajadores y trabajadoras del INTA, se declaró el estado de alerta con movilización, convocando a todas las seccionales del país para el próximo lunes 8 de abril, frente a las oficinas centrales del INTA y el Ministerio de Producción de la Nación en Capital Federal.