«Hacer la previa en casa es como naturalizar el exceso»

Varios informes dieron cuenta del crecimiento del consumo de alcohol en los jóvenes y las consecuencias para su salud. Carlos Damín, jefe de Toxicología del Hospital Fernánde, analizó el tema.

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Son muchas las malas noticias respecto del consumo de alcohol y los jóvenes en la Argentina, y las primeras que ponen el tema blanco sobre negro son las estadísticas locales y también las de escala regional.

Un informe de este año de la Organización Mundial de la Salud señala que en la Argentina en promedio se toman 9,3 litros por año, apenas por debajo de Chile; y que nuestro país ocupa el segundo lugar en el ranking de América Latina en cuanto a consumo de alcohol.

Hay tres tipos de relaciones con el consumo de alcohol y con las llamadas sustancias psicoactivas, entre las que se encuentran: el alcohol y el tabaco, que son legales; y la marihuana, la cocaína, el LSD y el paco, una versión local de la cocaína más sucia y dañina, que son ilegales en nuestro país. Existe un «uso recreativo», que en principio es controlable y eventual; y el abuso y la dependencia, que ya son consumos problemáticos.

El año pasado, de 1.963 pacientes que ingresaron intoxicados por sustancias psicoactivas, 1.048 fue por intoxicación de alcohol. Lo primero que arrojan estas cifras es que el 67% de los que ingresan por guardia intoxicados al Hospital Fernández, lo hacen por sustancias legales.

Y de esos 1.963 vale la pena también analizar las edades: 349 casos eran entre la franja etaria 16-20 años, y algo nuevo es que 61 personas pertenecían a una franja entre 11 y 15 años.

Previa y límites en la mira

En diálogo con Infobae, el doctor Carlos Damín, jefe de Toxicología del Hospital Fernández, profesor titular de Toxicología de la UBA y director de Fundartox, expresa categórico: «Definitivamente hay que erradicar las previas en la casa, sobre todo en los menores de 18 años, porque en grupos de chicos más grandes es más difícil. Los padres tienen que entender que no hay que facilitarles situaciones que les hagan daño».

Según los expertos, existe una cierta disposición biológica y psicológica para la dependencia, pero también influye de manera determinante el contexto social del individuo.

Precisa el doctor Damín: «Cuando se estudia a un adicto hay que abordarlo desde una mirada triangular. Para que exista adicción tiene que haber sustancia (en este caso psicoactiva), además de estudiar a la persona y su contexto».

«Hay que enseñarles a los jóvenes a cuidarse. Los toxicólogos preferimos hablar de sustancias psicoactivas y no de drogas, porque hay prejuicio con esta palabra».

«Porque en definitiva lo que los chicos buscan son límites, esos mismos límites que ni los padres ni la sociedad están pudiendo ofrecer. Si los límites no están, ellos se encargan de fabricarlos de manera artificial».

Esta búsqueda de límites casi frenética hoy tiene a los chicos descontrolados. Y por eso muchas veces después de la previa en casa, ellos siguen tomando afuera, en el boliche; en la búsqueda de un coma alcohólico o etílico.

Detalla Damín: «Cuando en el hospital les preguntamos a los chicos que llegan a la guardia intoxicados por alcohol: «¿Por qué toman?», ellos contestan: «Porque nos divertimos, perdemos el control y al otro día vemos todo lo que hicimos y lo subimos a las redes». En general, coinciden en que no recuerdan nada de lo que hicieron bajo los efectos del alcohol».

Dramas cercanos: mezclas y descontrol

La historia policial en octubre pasado del pampeano Rodrigo Breitelztein, de 24 años, sirve para ratificar lo que expresa el doctor Damín. Totalmente borracho, tomó un remís que manejaba Alicia Rodríguez de Lehr, una remisera de 71 años, y según detallan las pericias la habría matado de un tiro en la nuca.

Breitelztein, quien estaba a días de ser padre en su La Pampa natal, no posee antecedentes penales, y sólo explicó a lo investigadores como descargo: «Me tomé 14 ó 15 fernet… qué se le va a hacer».

Precisa Damín: «El fernet hoy es la bebida más consumida por los jóvenes y tiene la mayor graduación alcohólica».

Los chicos toman vodka y bebidas energizantes, que demoran el efecto de la bebida blanca, y pasan directo al coma directo. Y muchos, al final de la noche, toman cocaína para contrarrestrar el efecto del alcohol.

Refuerza Damín: «Lo peor es cuando hay un problema en el grupo por exceso alcohol: los chicos toman una actitud proactiva y solidaria, pero no saben qué es lo que hay que hacer en los casos de coma alcohólico.

«Los chicos reaccionan llevando al amigo a la casa, lo acuestan y lo hacen dormir. ¡Algo que no se debe hacer! Ninguno sabe practicar técnicas de RCP, y hay que estar alerta frente a un desmayo, chequear los signos vitales todo el tiempo. Es decir, ante cualquier exceso llevarlo a la guardia de un hospital de manera urgente».

Señala el toxicólogo Damín: «Los chicos no están teniendo registro de los efectos que provoca el alcohol. Y esto nos empuja a futuras generaciones con problemas de salud y de integración social, porque a un consumidor habitual de alcohol en exceso, el cerebro le pasa la factura».

Carlos Damín, director de FundarTox, precisa: «A mediados de los años 90, las sobredosis aparecían entre los 30 y los 35 años, pero hoy la edad bajó drásticamente: la mayor parte de los que llegan a la guardia de los hospitales tienen entre 16 y 20 años».

Un coma etílico o coma alcohólico es un estado de riesgo de vida provocado por una sobredosis de alcohol. Hay un abanico de factores, como el metabolismo del sujeto, su tolerancia, la cantidad consumida en un tiempo determinado, la mezcla de bebidas, la edad, el sexo, que condicionan la resistencia del invididuo ante el alcohol. A partir de los 5 gramos de alcohol en sangre se considera una dosis letal de alcohol para el organismo.

«La semana pasada recibimos a una chica con 7 gramos de alcohol en sangre, siendo que a partir de 5 gramos de alcohol en sangre se la considera una dosis letal. «En esta franja nueva, la cantidad de chicas es casi igual a la de varones», comparó Damín. «Por encima de los veinte años, vuelven a ser dominantes los casos en los hombres».

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Conductas instaladas

En diálogo con Infobae, Damín sentencia: «Los argentinos somos particulares, medicamos la tristeza y esto es algo revelador sobre nosotros mismos como sociedad. No se puede desconocer que Argentina es el principal país consumidor de pastillas (benzodiacepinas) del mundo».

«Los argentinos nos manejamos con conceptos que ya están culturalmente instalados: ‘Estoy medio depre, ¿qué puedo tomar?’, y allí aparece el grupo de las benzodiacepinas. Hoy, tener psiquiatra está de moda».

Según el último informe «Información básica en Salud Mental y Adicciones (2014)» del Ministerio de Salud de la Nación, entre el año 2001 y el 2011 el abuso del alcohol en los estudiantes secundarios creció un 113 por ciento, mientras que las consultas por emergencias en jóvenes derivadas del consumo de drogas pegó un salto del 40 por ciento entre 2009 y 2012.

Existe una ley en nuestro país que prohíbe la venta de alcohol a menores de 18 años. Si se profundizaran los controles, se podrían prevenir muchos accidentes. Existen hábitos instalados en los chicos sobre los que vale la pena profundizar, porque impactan de manera directa en cierta conducta «border» que hoy practican los jóvenes.

No se trata de un dato menor, es no conocer con quiénes sus hijos comparten la mayor parte del día, y qué modelos, estilos de vida y conductas tienen cerca y pueden querer imitar».

«Si la previa es inevitable, hay que dejarles comida a los chicos, porque la comida atempera el ingreso del alcohol en el organismo».

Campañas publicitarias y tolerancia cero

Es una locura que el alcohol sea sponsor de actividades deportivas. Es un mensaje mentiroso y contradictorio.

Dice Damín: «No hay que publicitar sustancias dañinas para la salud como el alcohol, como una sustancia que provoca bienestar. El alcohol no es el sabor del encuentro. No se trata de prohibir, porque sé que es muy difícil regular los mensajes publicitarios, pero sí de no publicitar, y mucho menos de que sean sponsor de un deporte. El tabaco logró varias conquistas al respecto».

Concluye el toxicólogo a Infobae: «Hay que debatir a fondo el consumo para que los chicos no quieran consumir. Para esto es necesario cambiar la lógica: de qué manera se acuerda con los padres para lograr que los chicos se cuiden».

 

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