Le amputaron un dedo y carga contra el Hospital

15/11/2014

“Un viernes a la tarde llegué al Hospital y el doctor que estaba de guardia me dijo que siga con las cremas. A los pocos días me amputaron el dedo en Mar del Plata”, explicó.

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Marcelo Vértiz tiene 49 años y lleva adelante una vida repleta de obstáculos. Hace casi tres años, mientras trabajaba en el campo, un golpe en uno de sus dedos del pie derecho desembocó en una larga internación en el Hospital Municipal que tendría un desenlace inesperado. La infección avanzó y, tras amputarle tres dedos, los médicos tuvieron que cortarle la pierna.

Marcelo es diabético y desde ese trágico hecho transcurre su vida en una silla de ruedas. Pero como no fuera suficiente, la vida lo puso en frente de otra situación límite: durante tres meses estuvo con un tratamiento en uno de sus dedos y, según denuncia, tanto su médico de cabecera como en la guardia del Hospital “no tuvieron los recaudos necesarios” para tratar su caso: “Entre las visitas a la salita, a la guardia del Hospital y mi médico de cabecera estuve más de tres meses. Yo veía que el dedo no mejoraba y fue por eso que pedí el traslado a Mar del Plata. En Balcarce nunca nadie me dijo que podía perder el dedo, sino que me daban medicamentos o cremas pero nunca mejoró”, explicó.

Según Marcelo, unos pocos días antes de trasladarse a Mar del Plata fue atendido en la guardia del Hospital: “Si mal no recuerdo, el viernes antes de trasladarme estaba en mi casa con un dolor que ya no resistía. Llamé a la ambulancia y en pocos minutos me vinieron a buscar. Me llevaron a la guardia del Hospital y ahí el médico que estaba me dijo que siga con los medicamentos que iba mejorando”.

Sin embargo, nada de lo que le dijeron ocurrió. Su infección en el dedo no mejoró y tuvieron que amputarlo: “Ni bien llegué a Hospital Interzonal de Mar del Plata me dijeron que la infección era grave y que tenían que operarme. La doctora que me atendió no podía creer que los médicos en Balcarce no se hayan percatado de que estaba por perder el dedo”, recordó.

Pedido desesperante
Marcelo percibe una pensión mínima de PAMI, su único ingreso. Imposibilitado para trabajar, reclama ante las autoridades para que lo ayuden y así pueda “salir adelante”. Con bronca, Marcelo disparó: “Ni bien solicité ayuda me dieron la parcela en la que vivo, gracias a las gestiones que hizo Martín Pérez. A partir de ahí empecé a pedir colaboración para construirme la casa. Empezaron a realizar algunos trabajos, me prometieron un baño adaptado por mi discapacidad, taparme el pozo y hacerme el piso. Sin embargo acá nunca volvió nadie. Hasta el agua me llegaron a cortar. Ni del Ejecutivo ni los concejales que pasaron todos por mi casa, pero ninguno me trajo una solución ni volvió después de las elecciones”.

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