El uso del cannabis medicinal crece en Mar del Plata a la par del autocultivo

Pacientes, investigadores y cannabicultores de Mar del Plata dan cuenta de la aceptación de la marihuana con fines medicinales pero advierten contrasentidos y vacíos en el aspecto legal, ya que el cultivo sigue estando prohibido.

El uso del cannabis medicinal está en la recta final de romper la mayoría de los prejuicios que por años envolvieron a la marihuana. Pacientes, investigadores y cannabicultores de Mar del Plata dan cuenta de que la adecuada aplicación del aceite de cannabis resulta tan contundente y beneficiosa para todo tipo de dolencias y enfermedades que ya resulta difícil no recomendarla o bien seguir juzgándola. El problema, sin embargo, radica en los contrasentidos o vacíos legales: el cultivo no está permitido en Argentina y el aceite solo se obtiene legalmente cuando se importa, trámites mediante, desde Estados Unidos y solo para casos de epilepsia, un universo por demás acotado y lejos de la situación real, donde el autocultivo se expande entre lo ilegal y lo urgente para atenuar los efectos de casi cualquier patología.

En abril de 2017 el Gobierno nacional promulgó la Ley 27.350 de uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados que fue sancionada por el Congreso a fines de marzo. Lo hizo a través del decreto 266/2017, publicado en el Boletín Oficial con la firma del presidente Mauricio Macri y sus ministros. Ahora bien, ¿a partir de esta ley es legal el uso de cannabis para fines medicinales? No por el momento, al menos en términos prácticos.

El debate lleva años pero el uso es milenario. La planta de cannabis tiene más de 10.000 años. Pero fue en las últimas décadas que los estudios científicos dejaron en evidencia clínica los beneficios del aceite que se extrae de su flor para personas con epilepsia, artrosis, cáncer, esclerosis múltiple, dolores crónicos, estrés postraumático, convulsiones, enfermedades en la piel. La lista es interminable.

Los especialistas aclaran: el cannabis “no cura”, pero sí atenúa considerablemente los efectos al punto de ganar o recobrar una calidad de vida que parecía imposible en la mayoría de los pacientes.

Su uso en Mar del Plata es cada vez más elevado. Hay profesionales de la Universidad Nacional de la ciudad explorando sus beneficios, científicos abocados a su estudio, ONG que brindan talleres sobre el impacto en la salud y profesionales médicos que lo recomiendan. El aceite de cannabis se vende en varios lugares, aunque esto implica un riesgo. Por eso, vale la pena conocer parte del trabajo de investigación que se viene llevando a cabo en la ciudad, del que sobresale la importancia de consumir solo lo que se autocultiva.

Silvana Colman tiene un doctorado en Ciencias Biológicas y desde el 2017 integra un grupo de extensión de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Mar del Plata, denominado“ConCiencia Cannabis”, que surgió a raíz de la demanda social y de la necesidad de conocer los alcances del aceite de cannabis.

Su acercamiento al tema se dio a priori gracias a su hermano, quien desde la adolescencia convive con TGD con autismo, acostumbrado a tomar gran cantidad de fármacos para sobrellevar su condición. “Se agredía, se alteraba, no dormía bien y para cada cosa había una pastilla, pero no mejoraba”, contó Silvana a LA CAPITAL.

El primer paso fue acercarse a la Agrupación Marplatense de Cannabicultores, que desde hace casi 10 años trabaja activamente en la ciudad, y a la ONG “Mamá Cultiva”.

Al poco tiempo comenzó a cultivar. Los efectos en la salud de su hermano fueron tan rápidos como positivos y de una docena de pastillas pasó a consumir solo dos. Sin abandonar el tratamiento médico, “es posible suplementarlo con el cannabis con muy buenos resultados”, aclaró la además investigadora becaria del Conicet.

Colman se dedica a estudiar el tema y asegura que en los últimos años se produjo un “exponencial crecimiento” tanto en el uso como en la aceptación del aceite de cannabis en Mar del Plata. “Lo que ocurre es que adquirir el aceite es complicado, porque en Argentina no está legalizado el cultivo ni la producción artesanal”, aclaró.

De acuerdo a lo que establece la Ley 27.350, el cultivo de cannabis en Argentina solo está autorizado para el INTA y el Conicet bajo rigurosos controles del Instituto Nacional de Semillas (Inase) y el Ministerio de Seguridad, a través de Gendarmería. Sin embargo, “todavía no se han podido tener plantas en ningún lado de manera legal” aunque “se avanza muy de a poco para que los laboratorios puedan tener el cultivo”, aclaró Silvana Colman.

La ley, por el momento, sólo permite la importación de cannabis medicinal desde los Estados Unidos y únicamente para casos de epilepsia refractaria. El proceso, afirman quienes lo han hecho, es largo y requiere una importante cantidad de documentación, pero por sobre todo, “no es del todo seguro”.