El gobierno de Maduro dice estar «enfrentando y desactivando» un golpe de Estado

Fue después de que el líder opositor Juan Guaidó llamara a los venezolanos a tomar las calles tras la liberación de Leopoldo López.

El ministro de Comunicación de Venezuela, Jorge Rodríguez, informó este martes que el Gobierno de Nicolás Maduro está «enfrentando y desactivando» un plan golpista en alusión al pronunciamiento hecho por el líder opositor, Juan Guaidó, desde una base aérea militar.

«Informamos al pueblo de Venezuela que en estos momentos estamos enfrentando y desactivando a un reducido grupo de efectivos militares traidores que se posicionaron en el Distribuidor Altamira para promover un Golpe de Estado contra la Constitución y la paz de la República», indicó el ministro.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, también denunció un «movimiento golpista que pretende llenar de violencia al país» protagonizado por «cobardes» y «traidores». «Los seudo líderes políticos que se han colocado al frente de este movimiento subversivo, han empleado tropas y policías con armas de guerra en una vía pública de la la ciudad para crear zozobra y terror«, sostuvo en Twitter.

Más temprano, Guaidó, reconocido como presidente interino de Venezuela por el Parlamento y unos 50 países, aseguró que tiene el apoyo de un grupo de «valientes soldados», en un video que grabó desde una base aérea de Caracas.

«Hoy, valientes soldados, valientes patriotas, valientes hombres apegados a la Constitución han acudido a nuestro llamado, hemos acudido también al llamado, nos hemos encontrado definitivamente en las calles de Venezuela, dijo Guaidó en el mensaje en el que aparece delante de un pequeño grupo de uniformados.

Guaidó se encuentra junto al opositor Leopoldo López, que fue liberado del arresto domiciliario por fuerzas antichavistas. Ambos llamaron a «movilizarse» para la «Operación Libertad».

López, líder del partido Voluntad Popular del que también forma parte Guaidó, cumplía una pena de casi 13 años de prisión en régimen de arresto domiciliario, como consecuencia de un alzamiento contra Maduro en 2014.

En ese entonces, el gobierno chavista lo acusó de ser responsable por la violencia desatada tras las manifestaciones estudiantiles de 12 de febrero de ese año en el que murieron tres personas y decenas resultaron heridas.