Dos hermanas mataron a su padre en un «crimen perfecto», pero por un triángulo amoroso se descubrió la verdad

El asesinato fue en marzo de 2015. Las autoridades recién pudieron detenerlas esta semana.

La muerte de Anthony Tomaselli, un hombre de 85 años de Florida, pasó desapercibida. Cuando en marzo de 2015 encontraron su cuerpo en su sillón, en una casa ubicada en Palm Harbor, nadie sospechó que había un crimen detrás. Al contrario, los médicos coincidieron en que había sucedido por causas naturales. Pero cuatro años después, por un inesperado triángulo amoroso,sus dos hijas fueron detenidas por su asesinato.

Mary-Beth Tomaselli y Linda Roberts sabían que su padre ya estaba viejo y frágil. A pesar de que intentaron matarlo con una mezcla de alcohol y pastillas para dormir, no fue suficiente.

Desesperadas por cobrar la herencia, decidieron cambiar la estrategia para que sea más rápida y efectiva. Así fue como la noche del 6 de marzo de 2015, Linda agarró una almohada y la presionó contra el rostro del hombre. Para que dejara de resistirse, le puso también un trapo en la boca. Mientras tanto, su hermana le tapaba la nariz y le agarraba los brazos para que no se moviera. Finalmente, murió.

Sin dejarle ningún tipo de marca, a la mañana siguiente llamaron al servicio de emergencias y aseguraron que lo habían encontrado desvanecido en el sillón. Libres de toda culpa y cargo, nunca estuvieron en la mira de la Justicia. Al contrario, para los investigadores fue una muerte de causas naturales.

Al poco tiempo, las hermanas se dividieron la venta de la casa de su padre con su otro hermano. Todo parecía haber salido a la perfección. Hasta que la llegada de un hombre a sus vidas lo cambiaría todo.

En septiembre del año pasado, Linda conoció a un joven y comenzó una relación extramatrimonial. Orgullosa de su «aventura», se lo presentó a su hermana en una cena. Aunque nunca se imaginó que su flamante enamorado también empezaría a salir con Mary Beth a escondidas.

Este triángulo amoroso sería el final para ambas. A pesar de que habían salido airosas del crimen, la culpa las carcomía. Linda fue la primera en hablar. Una noche, después de invitarlo a comer a su casa, se animó a contarle a su amante que había matado junto con su hermana a su padre. Sorprendido por la confesión, el hombre grabó la conversación con su celular.

Al día siguiente, sin dudarlo, se acercó hasta la policía del condado de Pinellas y le mostró las evidencias a las autoridades. Ya en esa instancia, aceptó colaborar con los investigadores y se comprometió a seguir recolectando información.

El amante se había ganado la confianza de ambas hermanas. Las dos confesaron todo el plan con lujo de detalles. «Ni siquiera era un cold-case (como llama la policía estadounidense a los casos criminales sin resolver). Aquí todas las apariencias y los signos eran el de una muerte natural. Ellas se hubieran salido con la suya sino hubieran abierto la boca y confesado todo a este hombre que conocieron en un bar«, explicó el sheriff. Esta semana, cuatro años después del crimen, las asesinas fueron arrestadas y acusadas de asesinato.