La Celeste no afloja. En una noche helada en el mítico Estadio Centenario de Montevideo, el equipo uruguayo pisó fuerte y superó a Venezuela por 2 a 0 en el marco de la fecha 16 de las Eliminatorias Sudamericanas. Con este resultado a favor, el seleccionado charrúa ya tiene el repechaje en el bolsillo y quedó a un paso de meterse de forma directa en la próxima Copa del Mundo. Los gritos de la jornada llegaron gracias a Rodrigo Aguirre y Giorgian De Arrascaeta, quienes destrabaron un partido clave para acomodarse definitivamente en la tabla de posiciones.
La palabra de los goleadores
El clima no acompañaba, pero el calor bajaba desde las tribunas. Así lo sintió De Arrascaeta, el autor de un verdadero golazo que sirvió para liquidar el encuentro. El mediocampista valoró el planteo inteligente del equipo y reconoció que el empuje de la gente fue un factor fundamental para aguantar la exigencia física. Por su parte, Aguirre, encargado de romper el cero, se mostró lleno de confianza frente a los micrófonos. Para el centrodelantero siempre es un orgullo mojar con la camiseta de su país. Explicó que salieron a la cancha con la idea clarísima de asfixiar arriba y manejar los hilos del partido, calcando por momentos la intensidad que habían mostrado contra Paraguay. Confiaban a muerte en el grupo y en lo que podían dar individualmente, por lo que solo era cuestión de que la pelota entrara.
El panorama en la tabla
Los números le sonríen al equipo. Tras esta victoria frente a la Vinotinto, los charrúas alcanzaron los 24 puntos, consolidándose en el pelotón de arriba de unas Eliminatorias peleadísimas. Argentina sigue liderando con comodidad por encima de la barrera de los 30 puntos, mientras que Ecuador, Brasil, Paraguay, Colombia y el propio Uruguay se sacan chispas en la zona de clasificación directa. Más abajo quedaron relegados Venezuela con 18 unidades, Bolivia con 17, y en el fondo de la tabla agonizan Perú y Chile, que cada vez ven más lejos el sueño mundialista.
El sorpresivo guiño del Pistolero
Justo cuando el pasaje al certamen de Estados Unidos, México y Canadá parece ser un hecho, una noticia inesperada sacudió el ambiente futbolístico. Luis Suárez, el histórico goleador de 39 años que actualmente milita en el Inter Miami, dejó la puerta más que abierta para volver a ponerse la Celeste. En una charla reciente con el diario local Ovación, replicada por ESPN, el delantero soltó una frase que ilusionó a todo un país. Confesó que la selección es un lugar que siempre extraña y que, si el equipo lo necesita para el Mundial, jamás le diría que no a su bandera.
Una revancha personal
El atacante se había despedido entre lágrimas en una conferencia de prensa el 3 de septiembre de 2024. Cuatro días después jugó su último partido oficial justamente ante Paraguay, devolviendo la camiseta tras el pitazo final. En aquel momento sintió que debía dar un paso al costado para dejarles lugar a los pibes más jóvenes y porque creía que ya no podía aportarle tanto al equipo. El presente le da la derecha para seguir soñando. Su contrato en Estados Unidos se extendió en diciembre por un año más, sigue totalmente vigente y hace apenas unos días clavó el gol del empate contra el Austin por la MLS. En ese partido, su equipo perdía 2 a 1, Suárez saltó desde el banco a los 29 minutos del complemento y facturó apenas siete minutos después.
Un último baile entre leyendas
Si este regreso se concreta, el máximo artillero histórico de Uruguay, que ostenta 69 tantos en 143 partidos por encima de los 58 de Edinson Cavani, podría tener su merecido cierre mundialista. La idea de un “último baile” toma fuerza, ya que se reencontraría en la gran cita con leyendas de su generación como el argentino Lionel Messi y el portugués Cristiano Ronaldo. Atrás quedarían definitivamente aquellas viejas polémicas que también marcaron su carrera, como los famosos mordiscones a Bakkal en el Ajax, a Ivanovic en el Liverpool y al tano Chiellini en Brasil 2014, dándole forma a un final de película para uno de los mejores nueves del siglo.