De madrugada y con decenas de policías, desalojaron la Boston

A las 3 de la madrugada, la policía llevó adelante el procedimiento ordenado por la Justicia. Había dos trabajadores durmiendo en el local de Urquiza y la Costa.

Luego del intento frenado por la concentración popular semanas atrás y tras 230 días de toma, la policía desalojó en la madrugada de este miércoles la confitería Boston ubicada en la zona de Varese, a partir de una nueva orden emitida por la Justicia.

El operativo, por disposición del Juzgado en lo Civil y Comercial Nº 9, mostró un despliegue espectacular de efectivos, móviles policiales y ambulancias, mientras adentro sólo dos trabajadores se encontraban durmiendo, así como lo hacían hace 230 días en el local de Urquiza y la costa, que tomaron a partir de haber sido dejados a la deriva por los empresarios Juan y Pablo Lotero.

Finalmente, los policías desalojaron el lugar, colocaron una reja en todo el frente y durante esta mañana permanece en el lugar una custodia.

El pasado 26 de diciembre, luego de momentos de tensión que se extendieron durante más de tres horas, la titular del Juzgado en lo Civil y Comercial Nº 9, Patricia Sara Gunsberg, había decidido dejar sin efecto la orden de desalojo que había dictado contra el local en el marco de una importante concentración de trabajadores, gremios y dirigentes políticos para impedirla medida. Sin embargo, en las últimas horas se emitió una nueva orden.

Sin bien los trabajadores y el sindicato de Gastronómicos tenían la información de que el desalojo había sido nuevamente solicitado y podía concretarse por estos días, no fueron notificados formalmente de la medida que terminó llevándose a cabo este miércoles a las 3 de la madrugada.

“Ganó la injusticia, la gente que tiene plata”, lamentó Alejandra, una de las trabajadoras que se encontraba en el local en ese momento, en diálogo con Radio Residencias (96.5). “En este país ganan los ladrones, los que roban con guante banco; mandaron a 300 policías para sacar a dos personas de un local”, cuestionó la trabajadora, y sostuvo: “Ahora ya perdimos todo”.

El edificio donde llevó adelante la medida -a diferencia de lo que ocurre con el otro ubicado en Buenos Aires entre Belgrano y Moreno- era alquilado por los dueños de las confiterías Boston a otro empresario, que es quien le solicitó a la Justicia el desalojo a partir de que hay otra firma gastronómica interesada en hacerse cargo del local. Si bien días atrás se habían encaminado la negociaciones para que los doce trabajadores que permanecían en la toma fueron incorporados por esa nueva empresa, la conversación se estancó.