Creyó que estaba criando un gato pero se trataba de otra criatura

El hecho tuvo lugar en Tucumán. Una joven había encontrado al cachorro en una cueva y lo tuvo en su casa durante tres meses.


Una joven encontró a un gato indefenso en una cueva de Tucumán, se lo llevó y crió durante casi tres meses. Pero se trataba de un puma yagouaroundi. Ahora, el animal se encuentra en una reserva de la zona tras ser recibido por una ONG.

Según le contó Florencia al diario El Tucumano, un día mientras pescaba con su hermano Lucas escuchó ruidos similares a los que emiten los pichones en un árbol del lugar. Cuando fue a investigar, descubrió que en realidad el sonido venía de una cueva.

Allí, había dos cachorros que estaban amamantándose de su mamá fallecida. La joven los agarró y albergó en su casa. La hembra, Dani, murió a la semana. Tito, en cambio, sobrevivió.

Al pasar el tiempo y la fisonomía del felino cambiaba, empezó a sospechar que no era un gato. Entonces, decidió llamar a la Fundación Argentina de Rescate Animal (FARA) para que se lo llevaran.

“Afortunadamente, ella nos llamó y, de buena onda y corazón, nos entregó el animal porque se dio cuenta de que no era apto para su casa. Lo enjaulamos y llevamos al veterinario que trabaja con nosotros”, explicó Hernán Rodriguez Salazar, presidente de FARA, en diálogo con Clarín.

Sobre las condiciones en que recibieron al cachorro, el presidente contó: “Tenía una fisura en una de las piernas traseras. Es juguetón, está domesticado. Muy dócil”. Luego de revisarlo, lo trasladaron a la Reserva Horco Molle de Yerba Buena, un área protegida donde cuidarán a Tito.

“Allí tienen una hembra de la misma especie. Ellos siempre procuran tratar de adaptarlo a su hábitat natural, para que vuelva a ser un animal de caza, que pueda cazar por sus propios medios. Por otro lado, van a seguir tratándole esa fisura en la pata trasera”, informó Salazar.

Qué características tiene este extraño “gato”

El yagouaroundi, también llamado gato moro, es un mamífero carnívoro que habita en áreas protegidas de Córdoba, San Luis, Entre Ríos, Norte argentino y algunas regiones de Latinoamérica.

Es más grande que un gato doméstico y parecido al puma concolor, aunque más chico. En cuanto a su estado de conservación, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, es una especie bajo “preocupación menor”.