Condenaron a 9 años de prisión a una policía que cometió dos asaltos en 2018

Uno de los ilícitos tuvo a una vecina de nuestra ciudad como víctima, mientras que el segundo hecho ocurrió días más tarde en Mar del Plata. En un juicio abreviado, la oficial Evelin Santamarina fue hallada culpable y recibió la pena de 9 años de cárcel.

La Justicia condenó a 9 años de prisión a Evelin Santamarina, la agente policial que en 2018 -aprovechando su condición de oficial- llevó a cabo dos violentos asaltos en complicidad de otras personas.

En un juicio abreviado que avaló el juez Gustavo Fissore, Santamarina recibió dicha pena luego de ser hallada culpable en la planificación y ejecución de dos ilícitos, uno de los cuales ocurrió en nuestra ciudad.

El acuerdo fue impulsado por el fiscal Mariano Moyano luego de obtener contundente prueba en los dos casos contra Santamarina, quien aún cuando sabía que arriesgaba su trabajo y su libertad, no dudó en usar su condición de policía para engañar a las víctimas. “Es el día de hoy que no se puede entender cómo esta persona ingresó a la policía. Tiene un hermano preso por robos calificados, tenía vínculos con ladrones conocidos. Un simple informe socio ambiental de familiares y amistades habrían desaconsejado su incorporación a la policía”, reveló una fuente cercana a la causa.

El 22 de octubre de 2018, Santamarina y un hombre arribaron a Balcarce y se presentaron vistiendo los uniformes policiales reglamentarios en un domicilio de calle 27 entre 14 y 16.

Golpearon la puerta y del interior asomó una mujer de 67 años, que no sospechó nada mal por tratarse de policías quienes llamaban. De forma repentina la pareja la empujó, llevándola de regreso a la vivienda, donde se sumaría un tercer delincuente.

Durante la investigación, se mostraron mensajes en los que la ahora condenada le había pedido prestado el auto a una amiga para robar una suma cercana a los 50 mil dólares con la condición de darle algo del botín a cambio.

Sin embargo, cuando revisaron el lugar no hallaron el dinero y debieron conformarse con 5 mil pesos en efectivo, una alianza, un televisor y otros elementos de valor. Tras ello, abandonaron la escena a bordo de un auto Peugeot 308, propiedad de Lidia Nafad, amiga de Santamarina, quedando la patente registrada en las cámaras de seguridad del Centro Operativo de Monitoreo, hecho que fue utilizado como prueba por el fiscal Rodolfo Moure durante el juicio.

El 30 de octubre, apenas 8 días más tarde, una mujer llamó a la puerta de una casa del barrio “Los Acantilados”, en la vecina localidad de Mar del Plata. Cuando fue atendida por el dueño solicitó si le podían llenar el bidón con agua para su automóvil porque había tenido un desperfecto.

En momentos en que el solidario hombre estaba por entregar el agua, tres delincuentes entraron por los fondos y lo redujeron al grito de “¡policía, al piso!”. En realidad se trataba de los cómplices de la mujer, quien abandonó su rol de automovilista en problemas para pasar a ser una más de la banda de asaltantes.

Ya dentro de la casa uno de los delincuentes, que estaba armado, le efectuó un disparo a la esposa del hombre, pero el proyectil impactó en un mueble. La ladrona advirtió que había cámaras de seguridad y ordenó que se robaran al DVR (dispositivo de memoria), lo que integró el botín junto con una computadora, un teléfono, bijouterie, una tablet y una escopeta calibre 12 de doble caño.

La Policía Científica que trabajó en el lugar horas más tarde recuperó una vaina y el proyectil disparado, pero la investigación no tenía muchos más datos.

Sin embargo, cuando se difundieron las imágenes de la detención de Santamarina y Nafad por el robo de Balcarce, una de las víctimas de “Los Acantilados” se detuvo a observar la foto, hallándola particularmente parecida a quien los había engañado semanas atrás.

El fiscal Mariano Moyano, que intervenía en el hecho de Mar del Plata, cotejó la vaina y el proyectil secuestrado con el arma reglamentaria de Santamarina (quien sólo estaba detenida por el primer hecho) y comprobó absoluta compatibilidad.

Con semejante prueba y para evitar el esfuerzo de un juicio oral, la Fiscalía y la defensa de ambas mujeres propusieron alcanzar un acuerdo. Así, entonces, Santamarina fue condenada a 9 años de prisión por ser coautora de robo cuádruplemente agravado por su comisión en lugar poblado y en banda, por el empleo de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no se tuvo por acreditada, de arma blanca y por ser ejecutado por un funcionario policial y de robo quíntuplemente agravado por su comisión mediante escalamiento, por el uso de arma impropia, por su comisión en lugar poblado y en banda, por el uso de arma de fuego apta para el disparo y por ser ejecutado por un miembro integrante de la fuerza policial.

Nafad, en tanto, acordó una pena condicional de 3 años de prisión por ser partícipe secundaria del delito de robo triplemente agravado por su comisión en lugar poblado y en banda, por el empleo de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no se tuvo por acreditada y de arma blanca.

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