Bianco: «No hay un problema de saturación de camas en ningún distrito de la provincia de Buenos Aires»

El jefe de Gabinete de la provincia de Buenos Aires reconoció que el crecimiento de casos de coronavirus se dio más rápido de lo esperado y explicó por qué se tomaron las medidas restrictivas. «Acá nadie impone nada por la fuerza», dijo.

Carlos Bianco es el funcionario de mayor confianza del gobernador Axel Kicillof y quien puso la cara en muchas de las medidas que adoptó el gobierno provincial a lo largo de la pandemia.

A tal punto, que en una entrevista con 0223 no dudó en repetir una frase que horas antes había dicho el propio Kicillof: «Preferimos ser antipáticos que irresponsables«. Y en ese marco, defiende las medidas «antipáticas» que tomó la Provincia, entre ellas la restricción para la actividad comercial entre la 1 y las 6 durante la temporada.

El jefe de Gabinete de ministros de la provincia cuenta que la reunión con los intendentes en Santa Clara del Mar fue tranquila. Marca que las medidas que tomó el gobierno de la provincia de Buenos Aires a lo largo de la pandemia siempre fueron dialogadas y anunciadas antes a los intendentes que a los medios. Aunque también aclara que el 52% de los bonaerenses eligió a Kicillof como gobernador y eso lo legitima para definir las políticas a implementar.

Bianco pide un cortado y un agua con gas, mientras charla con este medio y reconoce que el incremento de casos esta temporada se dio antes de lo previsto. Sin embargo, asegura que «no hay un problema de saturación de camas en ningún distrito de la provincia de Buenos Aires» y detalló que las terapias intensivas tienen menos tensión porque antes las «estadías» rondaban los 15 o 20 días y «hoy los pacientes están en promedio solamente en 7 días».

-¿Cómo está viviendo esta temporada que recién arranca, pero exige realizar seguimientos día a día?

-Hay una cosa que es muy positiva y que pocos la esperaban hace unos meses. Cuando nos reunimos las primeras veces para discutir las cuestiones de la temporada todavía estaba en duda. Nosotros ya en octubre dijimos que íbamos a tener la mejor temporada posible, la ampliamos, la escalonamos: a partir del 1º de noviembre permitimos la llegada de los propietarios no residentes. Después, el 1º de diciembre hicimos la apertura general de la temporada con muchos protocolos para el transporte, restaurantes, bares, playas, piletas, etcétera. Son protocolos que preparamos y en general vemos que se están cumpliendo razonablemente.

-Sin embargo, expresaron su preocupación.

-El problema que tenemos ahora es que hemos tenido un aumento bastante fuerte de los casos. En la última semana aumentaron un 50% respecto a la semana anterior en general, cosa que es muy preocupante. Mar del Plata es uno de los distritos que más casos tiene en términos absolutos, aunque también es uno de los distritos más poblados, obviamente, lo que nos genera una preocupación adicional. Por eso tomamos algunas medidas puntuales que tienen que ver con restringir la nocturnidad para bajar la circulación por la noche porque vimos que había dos ámbitos particulares donde se concentran la mayoría de los contagios, que son las aglomeraciones de personas, en muchos casos esas cuestiones pasan de noche, en las fiestas, etc; y por otro lado los encuentros familiares y sociales. Lo que hicimos fue restringir la nocturnidad de 1 a 6 para aquellas actividades no esenciales y que no tienen que ver con la producción de bienes; reducir la cantidad de personas de 20 a 10 que están permitidas en reuniones sociales o familiares, más allá de seguir concientizando que se cumplan los protocolos. También habilitamos a los municipios a que pongan multas cuando no se cumplen las normativas en materia de salud. Con esa batería de medidas ahora esperaremos una semana para ver cómo evolucionan los casos.

 

-¿Qué impacto esperan obtener?

-No es de inmediato, hay que ir monitoreando y analizando: la semana que viene tendremos los datos de cierre de la semana. Nuestro análisis predictivo que nos va marcando el camino de para dónde van los contagios.

-¿Estamos viendo los efectos de las reuniones de Año Nuevo?

-El 13 de diciembre empezó a pegar la vuelta el aumento de los casos, o sea que era previa esta situación. Tiene que ver un poco con un relajamiento normal y natural de la gente. Se dio cuenta que las actividades al aire libre era menos contagiosas y muchas veces hubo un relajamiento vinculado a eso. Comenzaron a pensar que porque uno está al aire libre no se contagia. Es cierto, pero también es cierto que si uno no usa el barbijo y no cumple con el distanciamiento y las medidas de higiene también se puede contagiar. Ahí es que empezó. Nosotros hicimos recomendaciones de aislamiento para las fiestas, que la gente lo pase en lugares abiertos. Eso también puede estar generando un impacto positivo en la cantidad de contagios.

-¿Coinciden en que la clandestinidad es el principal problema?

– Es la clandestinidad, pero también la legalidad de ciertas actividades. No es que por una actividad que se desempeña en un lugar cerrado porque sea legal no implica que no contagie. Hay actividades para las cuales no hay forma de poner un protocolo que evite contagio. En el boliche es imposible. Por más legal que sea, por más protocolo que uno ponga, la materialidad de ir a un boliche o un bar bailable implica que el contagio puede ser masivo. Esa es la razón por la que no se han permitido.

-Algunos plantean que los eventos masivos al aire libre pueden servir para reducir las fiestas clandestinas. 

-Están permitidos con un límite de 100 personas. Es lo que venimos trabajando. Habíamos pensado en trabajar esa cantidad hasta 200 y al final nunca se firmó la resolución habilitante, porque justo fue cuando empezaron a aumentar los casos y nos parecía peligroso permitir eventos tan masivos por la posibilidad de contagios.

-Una de las críticas es que los eventos masivos al aire libre admiten hasta 100 personas, pero al casino pueden ir casi mil personas. ¿Qué responde?

-Sí, pero la diferencia es que en el casino y los bingos tienen un sistema de ventilación muy aceitado porque justamente son lugares donde se fuma y hay que renovar permanentemente el aire. Hay protocolos muy estrictos de separación. Los juegos de paño no están permitidos porque son los que pueden implicar un mayor contagio. Y lo que está permitido son las máquinas tragamonedas que tienen una separación con acrílicos y limpieza permanente. No se puede uno sentar libremente en cualquier máquina, sino que lo tienen que conducir. Hay restricciones a las personas de riesgo, mayores de 60 años. Hay un montón de protocolos que por ahí son mucho más difíciles establecerlos en un ambiente que no tiene esa vigilancia que se puede tener en estos espacios. Obviamente todo es discutible siempre y aquellas personas que se ven perjudicadas buscan reflejarlas. Son cuestiones que se van llevando en el día a día. Son definiciones políticas y sanitarias que se van tomando en la cotidianeidad.

 

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