Artritis reumatoidea: dolor por la incomprensión hacia enfermedad

Los resultados de un estudio de base internacional con el objetivo de comprender mejor el impacto físico y emocional de esta enfermedad crónica autoinmune.

Tres de cada cuatro pacientes con artritis reumatoidea sienten que las personas de su entorno cercano no comprenden lo que significa vivir con esa enfermedad, sus consecuencias físicas y emocionales y su impacto en la calidad de vida.

Este es uno de los datos más relevantes hallados por un estudio realizado entre enero y junio de este año por la consultora KRC Research, sobre 86 pacientes y 54 médicos reumatólogos argentinos como continuidad de un estudio internacional efectuado bajo el mismo modelo en Europa y Canadá, y cuyo objetivo fue tratar de mejorar la comprensión de esta enfermedad, cómo es percibida tanto por los pacientes como por los médicos y cuáles son las dificultades y las principales preocupaciones que plantea el hecho de convivir con ella.

Un 60% de los pacientes manifestó sentir esta incomprensión respecto de las secuelas físicas de la enfermedad, pero en relación con el impacto emocional, es un 77% el que cree que su entorno no las comprende, y apenas un 13% se mostró conforme con este aspecto de su vida.

“Esto es grave, porque significa que estamos fallando todos los que tenemos que comunicar y contener a los que sufren esta enfermedad, que es más frecuente de lo que se cree y que en muchos casos afecta la vida de la persona hasta producir un alto grado de discapacidad”, explica el Dr. Sebastián Moyano, médico clínico y especialista en reumatología (MN 132.609) que participó de la encuesta junto con más de 50 colegas locales, y que presentará los resultados de este estudio en el 6º Congreso de Pacientes organizado por la Sociedad Argentina de Reumatología, que se realizará entre mañana y el martes en la ciudad de Mendoza, previamente al 51º Congreso Argentino de Reumatología.

Como rasgo distintivo de este estudio, denominado Encuesta a Pacientes con Artritis Reumatoidea y Prestadores de Atención Médica, lo manifestado por los pacientes argentinos se mostró en línea con los resultados globales. Pacientes y médicos, además, parecen tener una percepción similar respecto del impacto de la artritis reumatoidea en la vida cotidiana.

El 51% de los pacientes que participaron de este estudio manifestaron en mayor o menor medida un sentimiento de “frustración” a causa del modo en que vieron afectada su calidad de vida.

La artritis reumatoidea puede afectar a personas de cualquier edad y no es raro que afecte a los pacientes en su edad económicamente activa, y otro de los resultados destacados de esta encuesta es que son justamente los pacientes más jóvenes menores de 40 quienes más experimentan esta incomprensión.

“Tal vez porque el sentido común erróneamente asocia las enfermedades reumatológicas sólo con los adultos mayores, y entonces las personas más jóvenes que la sufren se sientan obligados a tener que dar más explicaciones”, señala el Dr. Moyano.

Una enfermedad inflamatoria sistémica tratable

La artritis reumatoidea es una enfermedad inflamatoria sistémica autoinmune, caracterizada por una inflamación persistente de las articulaciones, que típicamente afecta a las pequeñas articulaciones que, de no ser tratada, produce su destrucción progresiva y genera distintos grados de deformidad e incapacidad funcional. Como en la mayoría de las patologías autoinmunes, no hay una causa específica que permita predecir su aparición, ni tampoco edades límite.

Pese a ello, se sabe que afecta típicamente a mujeres tres veces más que en varones con una edad típica de aparición entre la 5º y 7º década de la vida, por lo que las afecta en la etapa más activa de su vida.

Levantarse de la cama, girar un picaporte, abrir la canilla, abrocharse los botones, prepararse la comida o hasta llevarse un vaso a la boca pueden representar una dificultad enorme, por no hablar de la repercusión que esto tiene en la vida laboral o familiar y en las relaciones sociales y personales.

Por eso, cualquier dolor o rigidez persistente en manos o muñecas, pies, rodillas, codos, hombros o caderas debe ser motivo de consulta médica. Esta enfermedad es tratada por especialistas en reumatología, con terapias que apuntan a detener o moderar los procesos autoinmunes que son la causa de los estados de inflamación.

Si bien la enfermedad es de carácter crónico y ninguno de estos tratamientos hoy por hoy provee una cura definitiva, existen alternativas disponibles desde los inmunomoduladoresconvencionales hasta los biológicos en general y los más modernos inhibidores de JAK con las que se puede controlar el dolor y la inflamación y, en consecuencia, mejorar la capacidad funcional y la calidad de vida.