Acusaron a un policía de los Estados Unidos de usar la base de datos para conseguir citas

Según la investigación, el oficial acechó a al menos 150 mujeres. Gracias a la información que obtenía del sistema, conseguía sus direcciones y les tocaba timbre con alguna excusa.

Leonel Marines, un policía de 36 años de Florida, repetía la misma rutina desde 2012. Cada vez que llegaba a la comisaría, en Bradenton, revisaba la base de datos, elegía a una mujer y salía a buscarla para conquistarla. Aunque para él era un modus operandi inofensivo para conseguir citas, en realidad se convertía en una pesadilla para sus víctimas que eran acosadas tanto en la vía pública como en las puertas de sus propias casas. Después de seis años de acechar a posibles candidatas, sus superiores lo descubrieron y abrieron una investigación en su contra.

La jefa del departamento de Bradenton, Melanie Bevan, explicó que iniciaron una auditoría de todos los casos que reportaron. Los detectives ingresaron a su historial de búsquedas y detectaron que, la mayoría de las veces, elegía a jóvenes extranjeras. En total, ya se reunieron con cerca de 150 posibles afectadas.

Una vez que Marines elegía a su víctima, las buscaba por las redes sociales y las visitaba de sorpresa en sus domicilios. «Llegaba con el pretexto de un asunto de la policía y hacía lo imposible para conseguir una cita con ellas«, detalló Bevan.

Hasta que en junio de 2018, una denuncia en su contra reveló su inapropiada conducta. Marines había perseguido a una chica hasta la puerta de su casa. Cuando llegó, le abrieron sus padres e intentó convencerlos para poder hablar con ella por un «accidente doméstico». Desconfiados, le pidieron al agente que se identificara. Y ante la insistencia de que nombrara a su supervisor, el policía se fue.

Este matrimonio alertó a la comisaría sobre lo que había ocurrido y fue así como un equipo de investigadores descubrió cómo acechaba a las mujeres gracias a la base de datos interna.

Sin embargo, la primera queja formal en su contra fue en 2012, cuando una joven lo denunció por su comportamiento inusual. «Se presentaba en su casa y le hacía preguntas personales que no parecían relacionadas con ninguna investigación policial. Ella no lo conocía personalmente», indicó Bevan a los medios.

La defensa del policía fue que “tenían amigos en común” y lo hizo “por curiosidad”. El incidente acabó con tres días de suspensión. Nadie se hubiese imaginado que ese patrón se repetiría con el correr de los años.